ESTUDIOS DE HISTORIA DE ESPAÑA

SUMARIO

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Número 11 (octubre 1997)

 

Discursos sobre una Constitución Religiosa de Juan Antonio Llorente y su censura por el obispado de Barcelona en 1820

por Yoshiko Yamamichi

Introducción

Juan Antonio Llorente (1756-1823) es un personaje muy conocido de la historia de la Iglesia y de la Inquisición española como autor de la Histoire critique de l'Inquisition d'Espagne (París, 1817-18), que reveló el lado oscuro de la Inquisicón de su país y divulgó su "leyenda negra" por toda Europa. Sin embargo, sus ideas como canonista e ideólogo de la reforma de la iglesia habían atraído la atención de pocos historiadores antes de la publicación en 1982 de la tesis doctoral de Gérard Dufour: Juan Antonio Llorente en France (1813-1822). Este y otros valiosos estudios suyos no sólo consiguieron definir su ideología como un "liberalismo cristiano", sino que también plantearon una reconsideración de la corriente reformadora de la Iglesia española de la primera mitad del siglo pasado, cuya importancia se había menospreciado. Y estimularon así las investigaciones que pretenden probar la existencia del "catolicismo liberal" en España, del que antes sólo se discutía el porqué de su inexistencia.

En este pequeño trabajo que aquí presentamos, intentamos estudiar con todo detalle una de las últimas y principales obras de Llorente: Discursos sobre una Constitución Religiosa (París, 1819), de la que Dufour no hizo más que apuntar ciertos tópicos, y su censura por el obispado de Barcelona en 1820, así como proceder a una nueva valoración de sus ideas. Y a través de su análisis, probamos a aclarar también la ideología religiosa de una parte de los liberales del mismo período, de la que no disponemos de demasiadas noticias.

La circunstancia histórica

Los Discursos sobre una Constitución Religiosa están recogidos en un libro de unas doscientas páginas que se publicó en París, donde entonces residía el autor, en castellano y en francés. El autor lo escribió para los nuevos estados independientes de la América Latina como modelo de constitución religiosa que rigiera su iglesia nacional. La instauración al poco tiempo del régimen liberal en España permitió que la obra cobrara actualidad también aquí, y que a pesar de la condena del nuncio y de la censura del obispado de Barcelona, influyera mucho en los liberales más radicales del Trienio, los cuales pretendían reformar la iglesia del antiguo régimen.

La ideología básica de los Discursos

La ideología básica de los Discursos se puede resumir del modo siguiente: crítica severa de Roma y la jerarquía eclesiástica dependiente de ella, y veneración por la iglesia primitiva. Son características más o menos comunes a los reformistas de la iglesia de entonces, pero Llorente llegó al extremo de no admitir ningún precepto que no fuera original --- es decir, ninguno que fuese posterior a los dos primeros siglos ---, "mientras que la nación no la adoptara útil a la sociedad civil nacional" (Discursos, "Artículos principales de la constitución religiosa", artículo 2). Estos incluían disciplinas tan básicas como la confesión, la asistencia a la misa, no trabajar los domingos y los días festivos, la perpetuidad del vínculo matrimonial, o el celibato clerical (artículos 3-14). Ahora, habrá quien pregunte si era protestante el auto. Entonces, debemos contestar que no lo era, o que el autor no pensaba que los protestantes se desviaran del catolicismo. En este sentido se le podría considerar como un precursor del "ecumenismo" que la Iglesia católica adoptó en el Concilio de Vaticano II.

En el presente trabajo estudiamos el texto de los artículos principales y de los discursos que los explican con el Dictamen de la Censura, dividiéndolos en tres partes: 1) Ideas básicas de la constitución religiosa (artículos 1-2), 2) Abolición de algunos preceptos y secularización de la sociedad (artículos 3-14), y 3) Reforma de la iglesia (artículos 15-41). Como en el sumario no podemos tratarlos en toda su extensión, aquí nos limitamos a apuntar algunas características.

1) El artículo primero de la constitución religiosa declara que "la religión cristiana católica apostólica romana será la del estado, el cual pagará y protegerá su culto", y al mismo tiempo insiste en la necesidad de la tolerancia religiosa desde el punto de vista de la libertad del convencimiento. Pero cuando leemos la parte de los discursos, sabemos que su razonamiento no deriva de la noción moderna de los derechos humanos sino de la interpretación de la Biblia.

2) Los artículos del 3 al 14 enumeran los preceptos que el autor piensa que conviene abolir y que son las disciplinas básicas a las que nos referimos antes. El autor subraya la necesidad de secularizar el contrato matrimonial y de abolir algunos impedimentos como la disparidad de cultos o los votos religiosos. (De aquí el problema del celibato clerical). Cuando examinamos estas proposiciones desde el punto de vista de la secularización de la sociedad, encontramos que algunas se realizaron después de 1868 en España y otras que son todavía tema de discusión en la iglesia de nuestros días.

3) En cuanto a la reforma de la iglesia, el autor insiste en que la nueva división por provincias y partidos eclesiásticos debe coincidir con la civil (artículos 28 y 29), propone la abolición de los títulos y beneficios eclesiásticos inútiles (artículos 33-35), la revisión de la dotación del culto (artículo 36), y un aumento del poder episcopal y su independencia respecto a Roma (artículos 17, 26 y 27). Aparecen casi todos los temas de la reforma eclesiástica ya algunos son similares a los de la Constitución Civil del Clero francesa, pero es necesario señalar que sobre este tema también su razonamiento hunde sus raíces en la Biblia.

Conclusión

El examen detallado del texto nos lleva a la conclusión de que este libro presentaba una ideología completa de la renovación del catolicismo basada en la interpretación de la Biblia. La relación con otras comunidades cristianas, la secularización de la sociedad o la reforma de la iglesia eran temas que dentro y fuera de iglesia se discutirían a partir de entonces hasta nuestros días. Por consiguiente, no es justo afirmar que la iglesia española del siglo pasado no tuvo ningún pensador de talla ni hombre de letras antes de Balmes. Fue un precursor del catolicismo liberal español? Pensamos que lo era en un sentido, en algunas de sus proposiciones concretas, pero no lo era en su razonamiento.

En todo caso, en esta obra aparecen proposiciones radicales como la tolerancia religiosa, la secularización del matrimonio o la posibilidad del divorcio, prácticamente inexistentes en los escritos de los liberales españoles del mismo período. Entonces pensamos que la imagen de las ideas religiosas de esos liberales cambiaría totalmente según como estimamos la influencia de las ideas de Llorente sobre una parte de los liberales del Trienio, pero esto sería objeto de otro estudio.

 

La estructura social de la agrociudad andaluza en los años 60 y la identificación colectiva de sus habitantes

por Chikako Shiomi

Para estudiar las sociedades campesinas de España es indispensable tomar en consideración la monografía antropológica que Pitt-Rivers llevara a cabo en un pequeño pueblo de la Sierra de Cádiz a fines de los años cuarenta y principios de los cincuenta, y otras investigaciones antropológicas posteriores basadas en sus mismos conceptos de análisis que se consideran aplicables a cualquier sociedad campesina en España. Según Gilmore, de estos modelos sobresalen tres aspectos. Uno, el patronazgo, gracias al cual los habitantes pueden evitar los conflictos entre distintas clases sociales. Otro, las prácticas religiosas que, en todos los niveles de la vida cotidiana de los españoles, funcionan como base integradora de la sociedad. Y por fin, el "sociocentrismo", llamado así por Caro Baroja, para subrayar el fuerte apego que tienen los habitantes por su pueblo dándole a éste mayor valor que a las clases sociales a las que pertenecen.

Es necesario, sin embargo, hacer notar que, en realidad, estas características no aparecen en las sociedades campesinas de gran escala, situadas en la campiña de la cuenca del Guadalquivir donde están concentradas las fincas con sistema de latifundio. Se puede decir grosso modo que en Andalucía el latifundio se ha perpetuado desde la Edad Media hasta hoy, a pesar de haber sufrido algunos cambios. Ha tenido un rendimiento alto a largo plazo coexistiendo con el gran número de jornaleros sin tierra. Resulta obvio, por tanto, que la sociedad campesina situada en la campiña, denominada por los investigadores "agrociudad", haya estado siempre relacionada con el latifundio.

La agrociudad es una forma de sociedad caracterizada por su alta densidad demográfica, y es casi una unidad municipal. Se extiende por todas las zonas litorales del norte del Mediterráneo, y se puede decir que es una forma intermedia de "ciudad" y de "pueblo". La agrociudad es "pueblo" en la medida en que la mayor parte de sus habitantes se ha dedicado desde siempre a la agricultura, pero, por el tamaño de sus propiedades y por sus estratos sociales (a los habitantes se les puede clasificar en latifundistas, agricultores propietarios, jornaleros, etc.), hay que diferenciarla de los pequeños pueblos, casi siempre económicamente homogéneos. Que la población tenga además una escala y densidad similares a las de una ciudad y que se aprecien en ella también ciertos aspectos urbanos tanto en la estructura profesional como en la formación espacial de ésta, resulta suficiente para querer diferenciarla de otras sociedades campesinas de otras regiones de España y destacar su estructura particular, así como suponer que sus habitantes tienen conceptos y valores específicos.
Partiendo de estos supuestos, este artículo, con la ayuda de algunas monografías, contempla la diversidad de las relaciones sociales dentro de la agrociudad a partir de los años sesenta hasta la primera mitad de los setenta para aclarar las características específicas de la estructura social de la agrociudad. En este período, España experimentó un gran desarrollo económico así como un rápido cambio social. La reforma económica emprendida a fines de los cincuenta y la mecanización de la agricultura causaron cambios en la estructura económica, siendo uno de ellos el aumento de la emigración (hacia algunas ciudades industriales del Norte de España y de otros países europeos), lo que forzosamente tuvo que influir en la estructura social de la agrociudad.
En concreto, después de clasificar a los habitantes de la agrociudad en sus diferentes grupos socio-económicos (clase alta, intermedia y baja), centrando la atención en sus costumbres laborales y en sus relaciones personales intergrupales (propietarios, empleados fijos y jornaleros en las grandes fincas), nos detenemos a analizar el modo de vida particular de cada uno de los grupos involucrados y sus relaciones sociales en el interior y en el exterior del grupo para ver los cambios sufridos y evaluar así sus conceptos de valor.

A continuación, se analizan así mismo ciertos aspectos políticos y religiosos relacionados siempre con los socio-económicos, ya que --- pensamos --- en el momento actual éstos son básicos en las relaciones sociales y en la identificación de los habitantes. Para entender el aspecto religioso, se analizan las cofradías y las procesiones de la Semana Santa y de las fiestas patronales. Los aspectos políticos, quedan desentrañados al analizar el sistema administrativo municipal y las ideas políticas de los habitantes.

La investigación presta atención a varios aspectos de la identificación colectiva de los habitantes: se dirige ésta tanto a la agrociudad como concepto global y a cada uno de sus respectivos grupos. La identificación colectiva del grupo social se reconoce, sobre todo, en los intereses políticos y económicos particulares de cada grupo social. La identificación colectiva de la agrociudad se expresa en sus fiestas y en su sistema político.

Después de analizar varios aspectos de la identificación colectiva de sus habitantes desde el punto de vista socio-económico, político y religioso, hemos llegado, en oposición a Pitt-Rivers, a las conclusiones siguientes: en la agrociudad los habitantes consideran el principio de las clases sociales como un criterio absoluto de su comportamiento, incurriendo a veces en conflictos entre las diferentes clases. Además, el rápido crecimiento económico y el gran cambio social de entonces no causaron básicamente modificación alguna en las estructuras socio-económicas de la agrociudad gracias a la emigración, aunque se dieran algunos cambios en los modos de vida y en los conceptos de valor de los habitantes.

 

La Inquisición y el pueblo. Los procesos del Tribunal de Toledo contra las hechiceras a principios del siglo XVI

Satoko Nakajima

El hecho de que muchos cristianos fueran procesados por la Inquisición por blasfemia, solicitación, superstición, etc., es decir, por lo que bien podríamos denominar "delitos menores" ya había sido señalado por H. C. Lea a comienzos del presente siglo. En los años setenta las investigaciones estadísticas de las relaciones de causa de la Inquisición revelaron que la mayoría de los procesos se habían dirigido contra los "delitos menores", y los historiadores de la Inquisición empezaron a investigar los casos particulares de cada Tribunal, los ejemplos más concretos de cada proceso y las vicisitudes políticas de la Inquisición con el fin de descubrir la causa última de su participación en el procesamiento de tan enorme cantidad de "delitos menores".

Estas investigaciones permiten aclarar el comportamiento específico de cada colectividad cultural, los mensajes políticos emitidos desde el poder, o la función mediadora de éste entre quienes lo poseían y quienes carecían de él. Sin embargo, quedan aún bastantes puntos oscuros sobre los modos de relación y contacto que la plebe establecía con otras colectividades culturales, como las formadas por las élites o los privilegiados y las que, como el bajo clero, desempeñaban una función de intermediación en la sociedad de la época.

Partiendo de estas investigaciones este ensayo contempla una de las más peculiares características de la Inquisición en su relación con el pueblo. Para ello hemos analizado el proceso contra Catalina de Tapia incoado en el Tribunal de Toledo en el año 1530. Una denuncia anónima la llevó a la Inquisición siendo procesada como sospechosa de hechicería. En este proceso, enfocamos cómo la plebe, al tener contacto con los inquisidores, plasmaba en sus testimonios su particular visión tanto de si misma como de los demás.

Empero, al tratar con el poder, la gente no describía los hechos tal como en realidad habían ocurrido, sin omitir detalle, sino que, por el contrario, seleccionaba, con o sin intención, el contenido de su declaración. En otras palabras, la gente del pueblo daba testimonios estratégicamente construidos.

El análisis de estos testimonios nos ha permitido establecer una nueva interpretación de la Inquisición. Leyendo los testimonios con gran atención pueden descubrirse tanto la personalidad de los denunciantes como el motivo de la denuncia, elementos indispensables para estudiar la Inquisición en su relación con el pueblo. La Inquisición era también el espacio donde solucionar los conflictos que surgían entre los componentes mismos de los estratos populares. El pueblo interpretaba a su manera las enseñanzas de la religión católica y el funcionamiento de la instituciones de la Inquisición. La gente aprovechaba la Inquisición como un espacio para su autojustificación de tal forma que pudiera hacer la ostentación de sus conocimientos de la ciencia de la religión católica.

Este ensayo plantea la cuestión metodológica del análisis de los testimonios por cuanto creemos que es precisamente en la reiteración de las mismas estrategias testimoniales donde podemos encontrar la apreciación de la realidad por parte del pueblo. No se puede eludir el análisis de los testimonios en los procesos de la Inquisición si queremos alcanzar una verdadera comprensión de la sociedad que surgió y se formó bajo la influencia de la Inquisición.

 

Número 12 (noviembre 1998)

 

Los procesos inquisitoriales contra los alumbrados de Toledo (1524-1540)

por Hiroshi Sakamoto

El estudio de los alumbrados ha sido tema importante desde que Marcel Bataillon lo trató en su obra "Erasmo y España." En ella, aclaró no solamente la influencia de Erasmo sobre la historia de la espiritualidad española sino también la reforma española correspondiente a la reforma europea. En España, según él, hubo una Pre-reforma de Cisneros que precedió a la reforma luterana.

Otros investigadores también se han esforzado por descubrir en España elementos propios de la reforma europea. En este contexto, los alumbrados han llamado particularmente su atención. Sus investigaciones, por tanto, no se aproximan a la realidad de los alumbrados, sino que solamente indican semejanzas superficiales entre los alumbrados y la reforma europea, o bien manifiestan sus deseos de que la España del Siglo de Oro se valore más.

En el presente artículo, prestamos atención al hecho de que después de concluir los procesos inquisitoriales contra la secta de Guadalajara (llamada generalmente de "los alumbrados") en 1529, los procesos continuaron hasta la década de 1530, e intentamos aclarar la realidad de los alumbrados a la luz de toda la serie de los procesos.

Después de analizar los documentos con detención, tratamos tres puntos.

En primer lugar, reflexionamos sobre la relación entre el dexamiento (dejamiento) que practicaban los alumbrados y el recogimiento, su origen directo, que practicaban los franciscanos. El recogimiento es la oración mental metódica sistematizada por el franciscano Fray Francisco de Osuna en su libro titulado "Tercer Abecedario Espiritual" (1527) , y tiene gran influencia sobre los místicos españoles empezando por Santa Teresa de Avila. Las historiografías precedentes tienden a sustanciar los dos métodos y subrayar el aspecto de enfrentamiento entre los dos. No obstante, según los documentos, en casi todos los casos, la palabra "recogimiento" se usa solamente para denominar la costumbre de la oración mental practicada por los franciscanos del convento de la Salceda, y por los legos de Guadalajara y Pastrana. Puesto que el recogimiento aún no había sido sistematizado por entonces, y no existía como método determinado, el recogimiento y el dexamiento no se pudieron encontrar, ni éste pudo desviarse de aquél. Los alumbrados, siendo legos, fueron considerados hasta por los franciscanos como practicantes sobresalientes de la oración mental. Fueran herejías o no, debemos apreciarlos por su justo valor. Por el contrario, no es una justa evaluación resaltar su superioridad como reformadores y su encuentro con los franciscanos, o independencia de ellos. Aunque quien sistematiza el recogimiento sea Osuna, el recogimiento no es hecho por Osuna solo, ni se difunde por él solo. El mismo se debe a la tradición del recogimiento, y no pasa de ser uno de los practicantes más sobresalientes.

En segundo lugar, llamamos la atención hacia las mujeres que pretendieron tener las gracias especiales de Dios. Ellas ejercían gran influencia sobre los franciscanos y los universitarios de Alcalá de Henares. Los investigadores, sin embargo, no les han prestado la debida atención. Entre ellas, Mari Núñez y Francisca Hernández han sido sólo objeto de reprobación por sus supuestas liviandades, y no se las ha apreciado justamente. Los que se reunían alrededor de Francisca Hernández de Valladolid, denunciadora clave de los procesos de la década de 1530, coinciden con los que se reunían alrededor de las mujeres de Guadalajara (Isabel de la Cruz, María de Cazalla, Mari Núñez), y ello induce a pensar que ellas estaban en la misma red (network). Isabel de la Cruz se distinguió entre las mujeres de Guadalajara, que habían luchado por conseguir la hegemonía. Mari Núñez, vencida, acudió a la Inquisición de Toledo para denunciar a Isabel de la Cruz. Ello fue el primer motivo de que los alumbrados fueran procesados. Inicialmente, Alcaraz y María de Cazalla, discípulos de Isabel de la Cruz, fueron dirigidos por Mari Núñez. Por eso, no debemos valorarla por el mero hecho de que ella fue considerada como una mujer disoluta. En cuanto a Isabel de la Cruz, a la que los investigadores han considerado como reformadora, debemos entender que ella es una de esas mujeres.

En tercer lugar, prestamos atención al hecho de que los procesos continuaron desde la década de 1520 hasta la de 1530. De ello se deduce que todos los procesados estaban en la misma red. Los procesos inquisitoriales, debido a sus mecanismos inherentes, propenden a aclarar la existencia de una red. Por el análisis de esta red, podemos comprender porqué en la década de 1530, Luis de Beteta y "los doce apóstoles", que aparentemente no tuvieron ninguna relación con los alumbrados, fueron procesados. En cuanto a Alcaraz, uno de los dirigentes de la secta, algunos investigadores lo han considerado como reformador representativo del pueblo, porque es lego y no recibe ninguna formación universitaria. Sin embargo, por el análisis de esta red, comprendemos que él pertenece a la clase intelectual. Por eso, debe recibir la influencia de este ambiente intelectual.

Tomando en consideración los tres puntos arriba mencionados, los procesos de los alumbrados de Toledo se explican así:

El dexamiento, doctrina de la secta de los alumbrados de Guadalajara, provino del recogimiento, método de oración mental practicado en los Observantes de la Orden Franciscana. Desde el convento de la Salceda, centro de los Observantes, este método se difundió incluso entre los legos de Guadalajara y Pastrana, la mayoría de los cuales fueron servidores de los Mendozas. Entre ellos, los que se destacaron por su capacidad de interpretar la Biblia, o los que tuvieron el don de Dios consiguieron fama y desempeñaron un papel dirigente. Además, las mujeres que se señalaron por capacidades especiales, rivalizaron entre sí. Isabel de la Cruz, una de ellas, triunfó sobre su rival Mari Núñez, y organizó la secta de los alumbrados.

Puesto que la Inquisición Española tuvo por objeto principal desarraigar a los falsos convertidos, hubo bastante posibilidad de que los alumbrados no fueran procesados. Ellos llamaron la atención porque fue justamente entonces cuando los poderosos tuvieron que tomar medidas ante los problemas religiosos.

A pesar de que los procesos contra la secta de Guadalajara habían terminado en 1529, los procesos continuaron hasta la década de 1530 por la denuncia de Francisca Hernández y el esfuerzo del fiscal que se encargó de todos los casos. Como consecuencia de ello, los erasmistas de la Universidad de Alcalá fueron perseguidos.

Por el arresto de 1524 y la sentencia de 1529, la secta desapareció, y por consiguiente, allí cesó lo que arguyeron. Por tanto, esta secta no tuvo influencia directa sobre la historia posterior. Sin embargo, los argumentos permanecieron dentro de la Orden Franciscana. Además, Francisco de Osuna los sistematizó en su libro, que gozó de gran influencia incluso fuera de la Orden. En la segunda mitad del siglo XVI, la Mística Española llegaría a su cumbre.

Como los procesos inquisitoriales son juicios secretos, las informaciones concretas sobre las personas procesadas de alumbrados no se divulgaron fuera. Sin embargo, su doctrina, una vez que se redactó el edicto de los alumbrados, se divulgó desencajada del contexto en el que la propusieron, siendo tergiversado su contenido. Los teólogos, a menudo, se refirieron a los artículos del edicto para despertar la atención hacia los peligros de los alumbrados. Más tarde, los místicos tales como Teresa de Avila, Juan de Avila, Luis de Granada, Ignacio de Loyola, serían objeto de sospecha como alumbrados. Habían de hacer la apología de si mismos distanciándose de los alumbrados.

 

EI nacimiento del periodismo en el siglo XVII en España: La gaceta en la época de la revuelta catalana (1640)

por Megumi Ogino

EI levantamiento de Cataluña tuvo lugar en 1640 como reacción a las exigencias militares y económicas hechas por Castina. Llegó a su auge cuando los segadores asesinaron al virrey Santa Coloma en Barcelona el 7 de junio del mismo año, el llamado "Corpus de Sangre", Después, en enero de 1641, el principado se puso bajo el gobierno del rey de Francia, como en la época de Carlo Magno, con el compromiso de observar sus constituciones. Desde entonces Cataluña estuvo separada de la soberanía española durante doce años.

Las investigaciones de este levantamiento pueden dividirse en tres etapas: en la primera, de la segunda mitad del siglo XIX a la Guerra Civil, la investigación tuvo un carácter político desde la perspectiva del nacionalismo de Cataluña; en la segunda, después de la Guerra Civil, sobre todo, en los años sesenta, se empezó a analizar no sólo política sino socioeconómicamente basándose en los documentos de Castilla; y en la tercera, en los años noventa, se ha tratado de dilucidarlo regionalmente. Sin embargo, todavía hace falta estudiar este suceso utilizando la prensa de entonces como material histórico.

En esta ponencia analizamos algunas gacetas recogidas en "La guerra del segadors a través de la prensa de l'epoca" (1993) por H. Ettinghausen, las cuales nos ayudarán a acceder al periodismo del siglo XVII, y, conocer la forma y el objetivo de las gacetas así como la noticia en sí de la revuelta catalana. Una de las gacetas impresas en esa época es la semanal publicada por un barcelonés, Jaume Romeu. AI parecer la gaceta de Romeu es la traducción de la "gazette" de Théophraste Renaudot, el padre del periodismo francés. Pero parece difícil encontrar alguna prueba de que se haya cotejado la de Romeu con la de Renaudot con el fin de ver si es verdad que aquélla fue traducida íntegramente del francés al catalán. Ahora intentamos hacer un cotejo analizando tres obras de ambas gacetas impresas entre mayo y junio de 1641.

En cuanto a la fórmula, ambas gacetas coinciden en señalar al principio de cada artículo la localidad y la fecha. Sin embargo, la de J. Romeu tenía características propias y originales. Por ejemplo, solía imprimirla añadiendo el nombre del impresor en la primera página, mientras que T. Renaudot no firmaba en ninguna parte de su gaceta. La fecha, Ia localidad y la licencia de imprenta aparecían en la primera página de J. Romeu; en cambio, en la de T. Renaudot aparecían en la última. En cuanto al contenido, como entonces Cataluña ya estaba bajo la soberanía francesa. J. Romeu eliminaba de la gaceta un artículo que hablaba de la derrota de los ejércitos franco-catalanes contra Castilla en Salou, situado en el municipio de Tarragona. Por el contrario, traducía casi todos los artículos que se referían a las buenas relaciones militares entre Cataluña y Francia. Al principio de la gaceta fechada el primero de junio, J. Romeu afirmó rotundamente el hecho de que los impresores franceses le daban ocasión de copiar los originales franceses enviados cada semana de París, indicando la posibilidad de ofrecer a sus lectores todos los sucesos de Europa.

En conclusión, se pone de relieve que J. Romeu publicó una traducción de la gaceta francesa con el objetivo de hacer propaganda de Cataluña en contra de Castina. AI mismo tiempo introdujo un nuevo modelo de folleto "periódico" en España. Por tanto parece acertado afirmar que la gran aportación de J. Romeu a la historia del periodismo ha sido la creación del primer periódico de la península Ibérica.

Sin embargo, nos faltan mayores investigaciones tanto para identificar a los impresores franceses como para dilucidar con qué tipo de contrato le concedieron a J. Romeu los derechos de traducción. Además, investigando otros folletos de la misma época, deberíamos esclarecer el sistema de correos del siglo XVII y el uso histórico de la palabra "periodismo".

 

Normalización lingüística e integración de los inmigrantes en Cataluña

por Ken Shibushita

Desde los años 50 hasta los años 70, muchos inmigrantes llegaron del resto de España a Cataluña. Generalmente, el nacionalismo catalán se basa en la existencia de la propia lengua. De acuerdo con esto, los inmigrantes forman un grupo aparte de los catalanes, puesto que el castellano es la lengua materna de la mayoría de ellos. Los estudios anteriores sobre el nacionalismo suelen destacar el rasgo civil del nacionalismo catalán, subrayando el éxito de la integracion de los inmigrantes en la sociedad receptora.

EI discurso de la normalización lingüística catalana considera el catalán como el símbolo del pueblo catalán, que es una comunidad cultural y espiritual. Por consiguiente, Ia integración de los inmigrantes en Cataluña significa su integración lingüística. Es decir, se reconoce que los inmigrantes se integrarán en Cataluña después de que aprendan el catalán voluntariamente.

De hecho, podemos decir que las estadísticas ponen de relieve que se ha extendido entre los inmigrantes el conocimiento del catalán. Además, en las prácticas cotidianas, podríamos afirmar que la diferencia entre los dos grupos ha perdido su vigencia. Bajo el régimen de Franco, se produjo una norma lingüística que requería a los catalano-hablantes utilizar el catalán sólo con interlocutores que fueran aparentemente, también, catalano-hablantes, debido a que el catalán se excluía de la esfera pública y se encerraba en la privada. Según estudios etnográficos, a lo largo de los años 80 esta norma tendió hacia una nueva que causó el alivio de la conciencia de la diferencia lingüística.

Sin embargo, para un inmigrante, es posible que el hecho de aprender catalán responda más a una necesidad práctica de su vida que a la idea de la normalización lingüística, que identifica la integración con el aprendizaje del catalán. Aquí hay una discrepancia.

De ella surgen los dos problemas de los estudios anteriores en torno al nacionalismo catalán contemporáneo. Por un lado, confunden el hecho de la integración con la idea de la integración planteada por la normalización lingüística. Por otro lado, como consecuencia de dicha confusión y atención insuficiente a la complejidad y diversidad de otros elementos no limitados a la lengua, resulta que "inmigrante" no es más que una categoría social muy sencilla, "Castellano-parlant". Debemos prestar atención a la contradicción y al conflicto, ambos dinámicos, que se desarrollan en la complejidad de la vida cotidiana.

 

Número 13 (diciembre 1999)

 

De la lana al algodón ? Una consideración sobre la extensión de la industria de algodón en las áreas rurales catalanas (1779-1806)

Yoshitomo Okuno

La industria algodonera tuvo un papel protagonista en la arrancada de la industrialización fabril en Cataluña y, desde sus inicios, se singularizó, entre otras cosas, por su carácter urbano y, más aún, barcelonés. Sin embargo, en el último cuarto del siglo XVIII, la fase de la hilatura -manual- se desarrolló, en buena medida, a base de dar trabajo a hiladoras rurales, también el tisage del algodón se extendió hacia áreas que no se pueden calificar de urbanas.

Este artículo se concentra precisamente en estas fases y en estos aspectos de la historia temprana de la industria algodonera en Cataluña. En efecto, aún no se ha aclarado bien porqué se extendió a partir de Barcelona, dónde se implantó y dónde no, porqué se difundió la hilatura o el tisage o bien la combinación de estos dos procesos. Se trata principalmente de examinar la relación entre esta etapa de la industria algodonera y el desarrollo anterior de la economía rural que, en algunas comarcas, tenía un destacado componente industrial.

Como conclusión, podríamos afirmar que la actividad algodonera que combinaba hilados y tejidos se extendió, entre 1779 y 1785, en algunos núcleos importantes de la antigua industria lanera como Igualada, Manlleu, Berga, Sabadell, Cardona, Vic, Capellades, Monistrol, Olot... Eran localidades donde se fabricaban tejidos de lana de media o alta calidad destinados a mercados que no eran estrictamente locales, tejidos que se vendían en otras comarcas catalanas o en otras regiones de España. Además, estas localidades eran centros locales y tenían varias funciones, sobre todo la comercial. Por esa razón, eran núcleos en los que no solo se fabricaban tejidos de lana, sino que disponían de una buena capacidad de recoger informaciones sobre el ambiente de los mercados.

Los que introdujeron esta industria de hilados y tejidos de algodón fueron los "paraires" y los tejedores locales. Entre 1779 y 1785, cuando el encarecimiento de los hilados de Malta  repercutió negativamente sobre la producción de las "fàbriques d'indianes" de Barcelona, los "paraires" y los tejedores de estos núcleos se convertieron en fabricantes de algodón, y empezaron a fabricar telas crudas de algodón hechas con algodón de América para venderlas a las "fàbriques d'indianes" de Barcelona, aprovechando las redes ya previamente existentes de trabajo domiciliario de hiladoras y de tejedores.

Como con esta nueva industria no sólo los fabricantes sino también los cardadores, las hiladoras y los tejedores podían ganar más que con la industria lanera, la conversión de la lana al algodón progresó muy rápidamente, en perjuicio de la industria lanera. Dicho de otra manera, eran zonas donde la industria tradicional de la lana había creado una mano de obra bien preparada y organizada, unas redes estables de trabajo domiciliario y una clase empresarial previsora, y todo esto favoreció una rápida adaptación a una actividad textil nueva y prometedora. Así, núcleos destacados de la industria lanera se volvieron núcleos algodoneros incipientes durante el último cuarto del siglo XVIII.

Por otro lado, las "fàbriques d'indianes" de Barcelona, para solucionar el problema del encarecimiento de los hilados de Malta, aparte de comprar telas crudas de algodón a los fabricantes rurales, restablecieron la "Companyia de Filats de cotó" en 1783. Esta Compañía, en principio, intentó hacer hilar en áreas de tradición lanera, subcontratando "paraires" como  organizadores de la hilatura y aprovechando las redes de trabajo domiciliario existentes. Pero en las áreas donde los fabricantes de lana ya habían tomado la iniciativa de pasarse a la fabricación de tejidos de algodón, la Compañía encontró una fortísima competencia, de manera que pronto se replegó hacia áreas donde había una industria de lana de poco vuelo para consumo local y comarcal. Estas áreas abandonaron el tisage y se especializaron en la hilatura.

Además, la Compañía introdujo la hilatura en un otro tipo de territorio. Eran zonas donde casi no había ninguna industria lanera pero existía la posibilidad de ocupar muchas mujeres y criaturas ociosas. Sin embargo, no era fácil encontrar mano de obra y agentes con la experiencia necesaria ni había redes de trabajo domiciliario establecidas. En consecuencia, llegar a hacer hilar con cierta calidad era costoso, y la regularidad no es podía garantizar.

Finalmente, entre estas tres áreas que hemos visto, solo una, que incluyó núcleos importantes de la antigua industria lanera, experimentó una fuerta industrialización posterior. En cambio, en las otras dos áreas, donde solo se practicaba la hilatura por cuenta de Barcelona o de otros núcleos industriales, era difícil que la industria algodonera se arraigara y se llegara a una verdadera industrialización. Sobre todo, esto era dificilísimo en las zonas donde no había casi ninguna tradición de industria rural dispersa.

En definitiva, al considerar la extensión de la industria algodonera en zonas rurales y la posterior industrialización de estas zonas, hay que examinar no sólo la disponibilidad de recursos naturales y el costo del transporte, sino también la disponibilidad de recursos humanos que ofrecía la industria tradicional rural, sobre todo la de la lana.

 

Desarrollo y límites de la industria textil segoviana en el siglo XVII

Kaori  Nakamoto

La industria textil de la ciudad de Segovia, que había vivido su mejor etapa como centro pañero en la segunda mitad del siglo XVI y padecido una cruel decadencia durante el XVII, experimentó a lo largo del XVIII una cierta recuperación en la producción y unos cambios importantes en su organización.

A principios del XVIII, los grandes fabricantes, encabezados por doce Diputados, bajo el "Verlagssystem" bien combinado con un sistema de control de calidad realizado por los veedores gremiales, organizaban sus actividades de producción alrededor del trabajo minucioso de los mejores materiales y el mantenimiento, lo cual implicaba una conservación de la tradición del XVI. Junto a esos fabricantes tradicionales y poderosos, existían también los pequeños fabricantes, quienes, a causa de la falta de capital, recurrían a trabajos de poca monta y producían  paños defectuosos, lo que perjudicó a  la afamada industria de Segovia. Los Diputados, con las  Reales Cédulas de 1703, 1708, 1709 y finalmente con las Ordenanzas de fabricación pañera de 1733, que forzaban con un control más exigente la perfección de la fabricación y, a la vez, un coste elevado, lograron establecer su dominio exclusivo a costa de los pequeños fabricantes.

En la segunda mitad del siglo, la industria textil segoviana experimentó una novedad: en 1763, aquellos fabricantes poderosos fundaron la Real Fábrica de Paños Superfinos de la Compañía, el primer ejemplo segoviano de la "manufactura". Desde el principio, sus negocios cayeron en dificultades financieras, debido a la escasez del capital fundacional y la ausencia de mercado. Sin embarago, esta Fábrica, especializada en los artículos de la categoría más alta y dependiente de un sistema de control de calidad aun más rígido que el de la "Fábrica Común" (la organización tradicional), no supieron reducir el coste de producción y acabaron por arruinarse en sólo dieciséis años. Poco después de ese fracaso, las instrucciones de la Fábrica de Paños Superfinos fueron compradas por un empresario segoviano, Laureano Ortiz de Paz. Y por aprobación real, se puso en marcha la Fábrica de Ortiz de Paz. Este empresario emprendió una actividad de envergadura relativamente grande, invirtiendo una cantidad importante de dinero en su Fábrica y, como resultado, sus negocios prosperaron hasta producir en los años ochenta el 20 por ciento de la producción total de la ciudad. Lo más llamativo de esta Fábrica fue que, según su reglamentación, se permitía una mayor variedad de sus artículos y completa libertad en las técnicas de confección. Sin embargo, un plan tan flexible no se realizó: Ortiz de Paz no pudo liberarse del ideal tradicional que insistía en la alta calidad, ignorando la reducción del coste, y no llevó a cabo la necesaria diversificación de las mercancías ni  adelantos técnicos.

A finales del siglo, unos fabricantes más renovadores y la Sociedad Económica de Segovia, emprendieron la reforma del marco tradicional y, en 1789, con el apoyo del gobierno, afectado por el liberalismo económico, establecieron el Reglamento Interino en sustitución de las Ordenanzas de 1733. Este Reglamento contenía unas novedades significativas que pretendían la reducción del coste y la diversificación de los artículos: la extinción del dominio exclusivo de la Diputación vitalicia, la derogación de la exigencia de emplear las lanas más finas, una parcial libertad de la tasa de las labores, y completa libertad técnica en la fabricación. Así este Reglamento dio a los fabricantes la posibilidad de libre producción. No obstante, aquellas novedades significativas fueron nulas ante la excesiva confianza en el prestigio de la calidad en el seno de los fabricantes segovianos. Mientras tanto, los fabricantes extranjeros y los de otras regiones nacionales, Cataluña sobre todo, adoptaban con relativa rapidez la nueva tecnología y aumentaban el rendimiento. En 1817, la Fábrica de Ortiz de Paz intentó desarrollar una tecnología de fabricación con la introducción de nuevas máquinas, lo que fracasó a causa de los incendios provocados por los mismos obreros desplazados por las máquinas. El atraso tecnológico fue catastrófico en un período en que se articulaba el mercado nacional  y acabó causando la desaparición definitiva de la industria pañera, que había sostenido la dinámica económica de la ciudad.

 

Las funciones políticas de la corte de Felipe IV: estado de la cuestión.

por Kazuo Miyazaki

Lo que he intentado en este artículo es, utilizando fuentes secundarias, reflexionar acerca de las funciones políticas de la corte de Felipe IV, escenario de ascenso social para la élite político-administrativa de la época, a saber, la nobleza y los letrados.

A diferencia de la nobleza francesa o inglesa expuesta al peligro de bancarrota en plena crisis económica del siglo XVII, para la nobleza castellana vivir en la corte no era una opción inevitable, ya que el rey protegía a los nobles endeudados para que no se quebraran. Este hecho no implica la independencia de la nobleza frente al rey, sino todo lo contrario, porque un arreglo favorable al deudor dependía del favor del rey y de sus funcionarios. Por otra parte, el rey no mostró vivo interés por atraer a la nobleza a la corte. Como para un noble linaje la decisión de trasladar a Madrid significaba una "apuesta de todo o nada" (A. Domínguez-Ortiz), algunos de ellos permanecieron en su señorío en la zona rural.

Los que optaron por trasladarse a la corte tenían que someterse al sistema de distribución del patronazgo controlado por el valido. Ni la presencia de los validos al lado del los monarcas, ni las características de su ascenso y sus funciones, pueden ser vistas como una novedad del siglo XVII, sino como una continuación de los últimos años de Felipe II. Hay mucha semejanza entre la actuación política de Lerma y la de Olivares. La diferencia consiste en que éste siempre procuraba resaltar la figura del rey más que a sí mismo cuando de propaganda se trataba y no se ocupó personalmente de la distribución del patronazgo real. Pero esta política de realce de la majestad real resultó al fin incompatible con la de restricción financiera.

El valido tampoco era una peculiaridad de la monarquía hispánica. Muchos monarcas europeos del período 1560-1660 tenían un valido o favorito personal. A diferencia de la imagen que se tiene, en realidad el valido no controlaba al rey, sino era nada más que una hechura del rey. Una de las razones por las que el valido ganó tanta importancia en dicha época fue que para controlar a los nobles que iban concentrándose en la corte, el rey necesitaba a alguien que compartiera la origen social de la misma alta nobleza o que estuviera fuera de su jerarquía, es decir, un prelado de la Iglesia. Otra explicación es que el rey lo necesitaba como administrador del patronazgo real y como escudo contra los solicitantes. Pero esta explicación no se puede aplicar al caso de Olivares. Es discutible afirmar que la invisibilidad del monarca en la corte de los habsburgos refleja una concepción oligárquica de la monarquía, mientras que la publicidad de la figura de los reyes franceses refleja una concepción autoritaria de la misma. Es posible que la etiqueta de los habsburgos españoles refleje el temperamento y el estilo de vida del monarca que la estableció, es decir, Felipe II. También puede ser producto de la necesidad de protegerse de los solicitantes del patronazgo real. Además hay que tener en cuenta que a principios del siglo XVII tanto en la corte de Viena como en la de Londres la etiqueta cortesana tendía a aislar y alejar al monarca de sus súbditos.

En el palacio del Alcázar se entremezclaban el personal de la Casa Real y el de la Adminstración Central. Por lo tanto, se puede imaginar que los funcionarios reales se veían obligados a actuar siguiendo las reglas de juego de la sociedad cortesana. No se formó en la Castilla del Antiguo Régimen una noblesse de robe como en Francia. La mayoría de los miembros de los Consejos proviene de una nobleza de sangre de categoría baja y no de la burguesía. Además, los consejeros no podían transmitir su oficio a sus hijos, porque la monarquía hispánica nunca puso en venta los altos cargos. Ciertas familias permanecía en la alta administración durante varias generaciones, porque los hijos y parientes de los funcionarios tenían facilidad de acceso al cursus honorum a través de los colegios mayores y de las recomendaciones. Pero, de todos modos, este grupo se diferenciaba poco de la nobleza tradicional respecto a la vida social y cultural. En esa época, por otra parte, la nobleza de sangre iba abandonando su ocupacion tradicional de guerrero y prefería conseguir los cargos de alta administración que les facilitaba la carrera de jurisprudencia. Por lo tanto en la corte de monarquía hispánica no surgió distinción entre la noblesse d'épée y la noblesse de robe.

Olivares no pudo hacer que sus hechuras se introdujeran en el cursus honorum que conducía a los letrados a los Consejos. Por eso, para discutir y decidir los asuntos importantes y urgentes, creó unas juntas o comités de expertos que se componía tanto de sus hechuras como de algunos miembros de los Consejos y los secretarios reales que habían atraído su atención; de esa forma iba debilitando la competencia de los Consejos. Es cierto que para atraer la atención de Olivares y formar parte de sus hechuras hacía falta algo más que adhesión personal, pero es dudoso que el Conde-Duque intentara establecer una meritocracia.

En vista de las investigaciones recientes, el mundo de la élite político-administrativa española en la época de Felipe IV aparece como una sociedad relativamente harmoniosa y ordenada en comparación con la de otros países. Es lógico en cierto sentido. La historiografía tradicional sobre la España del siglo XVII tendía a buscar unos males concretos a los que pudiera atribuir la causa de la decadencia. Como reacción a esa tendencia, las investigaciones recientes tratan de relativizar esos males. Pero es impensable sostener que la pérdida de hegemonía de España en el siglo XVII no tenga nada que ver con la estructura de la sociedad de la élite político-administrativa. Sospecho que algunas características de aquella sociedad que nos parecen positivas contempladas desde nuestra sociedad civil, fueron en realidad, nocivas para mantener la hegemonía en la Europa del siglo XVII.

 

Número 14 (octubre 2000)

 

Asociacionismo de carácter popular y obrero en una agrociudad: Constantina, provincia de Sevilla 1900-1923

por Masahide Okazumi

En la España de la Restauración, sobre todo, de las dos primeras décadas del siglo que se nos va, se experimentó de forma tan espectacular una ola de asociacionismo de diversa índole que llegó a penetrar ahora el medio rural más hondamente que nunca.

El presente trabajo, enfocando a unas asociaciones de carácter popular-obrero, intenta demostrar su formación y despliegue, delimitando el espacio geográfico a una agrociudad, ubicada en la Sierra Nortes de Sevilla: Constantina. Este acercamiento al objeto de estudio permitirá presentar aspectos concretos de tipo y forma de sociabilidad que existiría de forma múltiple en una agrociudad.

Contrariamente a lo que suponía, hasta hace algún tiempo, la historiografía obrera que identificaba la clase obrera con el anarquismo y el socialismo, se constata que el republicanismo, constituyendo la ideología de oposición principal en la época de la Restauración, iba penetrando en las clases populares a través del centro republicano y su casa del pueblo. El centro republicano de Constantina, cuyo órgano directivo procedía de la clase media, acogían a los artesanos de varios oficios y a los jornaleros, propiciando así un ámbito común de encuentro de societarismo obrero y republicanismo. En los años 1910-1913 fueron intensas sus actividades: veladas y mítines de propaganda y diversas manifestaciones, entre las cuales se debe destacar la manifestación que solicitó la forzosa roturación de bienes comunales. Cabe suponer que causó politización y conscienciación entre las clases populares.

Paralelamente al resurgir del republicanismo, hubo una tendencia asociativa de corte obrerista; se formaron el centro obrero de socorros mutuos, la unión obrera de varios oficios y el centro obrero. Cada uno de éstos tenía un carácter recreativo y mutualista; y en lo que concierne a su composición socio-profesional abarcaba a varios tipos de obreros: obreros artesanos de varios oficios, jornaleros campesinos y taladores, etc. En Constantina, además del centro republicano, tres asociaciones obreras coexistían por lo menos de 1912 a 1915, de lo que deduce, y por un somero análisis de distribución socioecológica de los habitantes, que en el asociacionismo inicial se refleja el carácter segmentario fuertemente compartimentalizado de la sociedad andaluza, en la que desempeñaron un papel importante las relaciones personales, es decir, la sociabilidad de la calle: vecindad, parentesco, etc. Para que apareciera una asociación, lógicamente se necesitaría uno o unos líderes que se encontrasen situados en múltiples redes de relaciones humanas. Y unos sitios de sociabilidad, tales como taberna o plaza, servían en tal sentido.

Sin embargo, aquellas tres asociaciones desaparecieron en 1915, y es a partir de 1916 cuando se activó un nuevo signo de societarismo obrero; primero, los obreros artesanos se agruparon por el oficio y así se formaron sucesivamente la sociedad de obreros albañiles, la sociedad de obreros panaderos, la sociedad de obreros carpinteros y la sociedad de obreros zapateros. Mientras tanto se creó en 1918 La Fraternal, que era una asociación de obreros agrícolas de toda clase, incluyendo a los obreros ganaderos, taladores, castañaleros, etc. Toda esta transformación por el asociacionismo clasista, la cual hay que situar en la coyuntura de la Primera Guerra Mundial que incidió en costo de la vida y en la de la reorganización de CNT, la consiguieron por los propios obreros locales que sentirían la necesidad de plantear unas reivindicaciones concretas.

La Fraternal se puede considerar una reorganización del desaparecido centro obrero, porque casi la mitad de miembros destacados pertenecían al centro obrero. En 1919 federada con las sociedades de obreros artesanos, contaba con 2.800 asociados, e iba a dominar la vida político-social de Constantina de los años 1918-1920, en los que desarrolló un movimiento reivindicativo de la mejora de las condiciones de trabajo y la subida del jornal en solidaridad con los obreros artesanos. Constantina se convirtió en uno de los grandes focos del movimiento social en la provincia de Sevilla. Y eso se debe a que casi todos los obreros agrícolas se sumaron a la única sociedad obrera con un líder anarcosindicalista de cualidades. Al fin del 1918 La Fraternal se afilió a la Fedaración Regional de Andalucía y Extremadura de CNT, pero dos años después se derrumbó desde dentro por motivos de esquiroles que llevaron a un caso de homicidio.

 

La recepción y transformación de B.C. Aribau, La pàtria en Cataluña

por Shigeo Nakajima

«La pàtria», el poema mas célebre de Cataluña, fue escrito por Bonaventura Carles Aribau (1798-1862) y publicado en el periódico El Vapor el 24 de agosto 1833. Desde entonces muchos sentidos han sido atribuidos a este poema: el punto de partida del Renacimiento catalán, la identificación entre la patria y la lengua propia, el resucitador de la lengua catalana, la definición poética de la patria, etc. A pesar de las opiniones escépticas, estos sentidos pesan todavía mucho e inevitablemente sobre los catalanes.

La situación lingüística del siglo XIX en Cataluña se llama generalmente «diglòssia ». El castellano ocupaba la función superior y el catalán la inferior. Se dice muchas veces que al principio del siglo XIX el catalán ya no servía para la lengua cultural. Si es así, «La pàtria» es un monumento aislado y milagroso de que se deriva el mito de Aribau. Pero, por otra parte, puede decirse que el catalán literario estaba todavía vivo y que existía la base social de la recepción.

Aribau vivió en Barcelona en la juventud. Gracias a las recomendaciones de F. Torres Amat, fue a Madrid para trabajar en la compañía de Gaspar de Remisa. En aquella época, compartiendo los títulos y lenguas diferentes con sus compañeros, compuso en catalán «La pàtria» para felicitar a su patrón, que era originario de Cataluña. Pero, después de la publicación, el poema de Aribau, independiente del autor, ha influido poderosamente sobre las generaciones siguientes hasta hacerlo el símbolo de la Cataluña moderna.

Podemos ver algunos aspectos de este cambio específico en la transmisión del texto. Después de la desaparición del título en la edición de Torres Amat de 1836, uno tras otro se han producido seudotítulos durante los años del Renacimiento; por ejemplo, Oda a la Pàtria, A ma pàtria y A la Pàtria. En cuanto a la forma poética, los cuarenta y ocho versos de «La pàtria» se dividieron originalmente en doce estrofas de cuatra versos: «quartet». Pero esta forma ha sido metamorfoseada por la voluntad de los catalanes y casi todos los textos que vemos hoy día están compuestos de seis estrofas de ocho versos: «octava». Por otra parte, Aribau mismo en carta a Renart dijo que había compuesto los «alejandrinos». Según la opinión corriente, él hizo renacer el alejandrino que era interrumpido desde Ramon Muntaner; creemos, sin embargo, que la elección de Aribau se liga estrechamente con «alejandrino a la francesa» de Sinibaldo de Mas.

Podemos decir que los catalanes "comprometidos" transformaron el poema de circunstancia en poema-manifiesto de la patria en el transcurso del siglo XIX. Aún en nuestra época se siente la influencia de este elaborado símbolo que resiste inconscientemente al esfuerzo de la desmitificación.

 

A Reforma Pombalina e o discurso

por Norihiro Kurotani

O reinado de D. José I é definido como a era do despotismo esclarecido português em que o Marquês de Pombal, Sebastião José de Carvalho e Melo, desenvolvia as reformas diversas para a centralização e modernização de Portugal. A reforma pombalina, no antigo regime de Portugal, não podia deixar de usar os meios violentos, por exemplo, como a perseguição dos nobres grandes ou a expulsão de jesuítas depois do atentado de regicídio de 1758. Mas Pombal não utilizava os meios violentos para combater o grupo contra. Ao par da política antijesuítica e regalista como a ruptura com a Cúria Romana na década 60s, Pombal promovia uma série de políticas culturais para justificar e continuar as suas reformas. Neste contexto, publicou muitos documentos antijesuíticos.

"A Dedução Cronológica e Analítica" publicada em 1767, atibuiu todos os males na história moderna de Portugal aos jesuítas e, ao mesmo tempo, desenvolveu o discurso de que a censura de livros cabia à jurisdicção de poder real. "O Compêndio Histórico do Estado da Universidade de Coimbra" publicado em 1771 pela Junta de Providência Literária, idealizou a situação de Portugal antes de dominação de ensino pelos jesuítas e definiu a intolerância religiosa "importada pelos jesuítas" como a causa da decadência e subdesenvolvimento de Portugal. Estes documentos antijesuíticos participavam e atribuiam à luta contra os jesuítas nos outros países católicos da Europa até para a extinção da Companhia de Jesus em 1773.

Promovendo o discurso antijesuítico, Pombal tentava a estabelecer a rede de controle da cultura nacional e criou a nova organização estatal para censura, a Real Mesa Censória. Esta mesa encarregava-se da inspecção de livros importados, a compilação do "novo" índice expurgatório e a censura de livros nacionais. Além disso, cabia na sua jurisdiccão a aprovação de documentos eclesiásticos, por exemplo, bulas ou cartas da Cúria Romana. Pode dizer-se que Pombal tentava a laicizacão e estatizacão da censura com a criação da Real Mesa Censória. Mas além disso, quase todas as obras dos "filósofos" de séc XVII e XVIII eram ainda proibidas. Excepto da posicão antijesuítica, Pombal continuava a censura da Contra-Reforma ideologicamente. Neste ponto, mostrou-se a iniciativa de Pombal para estabelecer a superioridade de poder real sobre a igreja católica, protegendo-a do ataque de pensadores iluministas.

A reconstrução de Lisboa também pode inserir-se nesta política cultural. No antigo regime de Europa, a construcão e o espetáculo formavam a política tradicional para mostrar a dignidade de rei, fazer o poder real visível e reconhecer a legitimidade da monarquia absoluta. Para comemorar a reconstrucão de Lisboa destruida pelo terramoto de 1755, a estátua equestre de D. José I foi inaugurada na Praça do Comércio e a cerimónia de inauguração foi festejada pomposamente. Ao mesmo tempo, o medalhão do relevo de Pombal foi colocado no fundo da estátua. Neste caso, segundo o Dr. José-Augusto França, a apotese do rei não era mais que um disfarce da apotese de Pombal. Para legitimar e continuar a sua reforma, Pombal necessitava a política cultural tradicional como este.

A queda de Pombal, com a morte de D. José I, suscitou a onda de acções anti-pombalinas em Lisboa. Neste momento, produziram-se inumeráveis documentos de sátira anti-pombalina. Mostrando a mudança da situação do tempo de Pombal, desenvolveu-se o discurso antipombalino. Paradoxalmente, ao inverso do discurso antijesuítico de Pombal, estes documentos, representando próprio Pombal como o inimigo de tradicão e religião e a causa prima de todas males, acusaram a pessoa e política de Pombal com a maneira tradicional. Segundo o Dr. Carvalhão Santos, o discurso anti-pombalino tentava recuperar e restaurar a situacão de antes de Pombal. Para o português de sec XVIII, influenciado pela cultura da Contra-Reforma do mundo católico, a "novidade" era o mal, e a reforma pombalina era considerada como uma novidade. Neste ponto, reflectiu-se o impacto das reformas pombalinas na mentalidade. Por isso, pode dizer-se que a reforma pombalina é uma viragem da história de Portugal.En la España de la Restauración, sobre todo, de las dos primeras décadas del siglo que se nos va, se experimentó de forma tan espectacular una ola de asociasionismo de diversa índole que llegó a penetrar ahora el medio rural más hondamente que nunca.

 

Número 15 (octubre 2001)

 

Mujer y eugenesia en España

por Junko Chiba

La eugenesia se formó en la segunda mitad del siglo XIX. Su objeto principal fue la creación de una generación mejor y el perfeccionamiento de la calidad del pueblo, la raza y la especie humana mediante la aplicación de las leyes biológicas de la herencia.

Puede constatarse que el entusiasmo por la eugenesia fue un fenómeno que se vio en más de 30 países del mundo, especialmente durante los principios del siglo XX. Actualmente son numerosas las investigaciones históricas que han sido publicadas sobre este tema, hasta el punto de que es posible hacer una comparación entre las situaciones de cada país. La similar situacián sucede en España, pero todavía no se puede decir que el número y la variedad de estudios son suficientes. Es por eso que en este trabajo trataremos de estudiar en detalle un aspecto de la eugenesia en España.

Analizaremos las opiniones de los intelectuales en la década de los años treinta con respecto a la eugenesia para que sirva como base de futuros estudios. La eugenesia tuvo muy en cuenta el tema de la reproducción y la mujer quedó relacionada directamente con esta cuestión debido a su rol de madre.

A principios del siglo XX, el concepto de eugenesia ya era conocido en Espafla. En esos días, España enfrentaba una gran crisis económica y, como crisis social sufría de una enorme tasa de mortalidad infantil y enfermedades, sobre todo en la clase baja. Al mismo tiempo, se creía que la "degeneración" de los españoles, es decir la baja de la calidad del pueblo español debido a la procreación de los enfermos hereditarios y las personas con enfermedades contagiosas y e incurables, se estaba extendiendo. Algunos intelectuales que se preocupaban por esta situación social, pensaban que su país estaba en decadencia y que la población estaba en proceso de "degeneración" y es por eso que trataron de buscar una salida a estos problemas por medio de la eugenesia.

En España, la eugenesia no cobró fuerza hasta la década de los años veinte. Intelectuales y profesionales insistieron en la necesidad urgente de resolver las cuestiones sociales como la mortaliclad infantil, los problemas jurídicos relacionados con los niños nacidos fuera del matrimonio, las enfermedades venéreas, etc. Comprendian que la norma católica tradicional no podía solucionar estos problemas, así que se propusieron discutir estos temas desde el punto de vista médico y jurídico. En esta polémica, la eugenesia no sólo fue utilizada como fundamento de las opiniones, sino también como una nueva norma sexual.

En 1928 y en 1933 se celebraron dos jornadas eugenésicas en Madrid. El Primer Curso Eugénico Español que se realizó en 1928, fue criticado "pornográfico" por el periódico católico El Debate y se suspendió por Real Decreto. Por el contrario, las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas de 1933 se realizaron en mayor escala que el Primer Curso y en la relación conciliadora con el gobierno republicano. A su vez, la determinación tomada por el gobierno de separar la religión y la política, funcionó como condición favorable para la realización de esta reunión académica.

En este estudio utilizamos unos discursos en las jornadas que se publican en los Genética, Eugenesia y Pedagogía Sexual. Libro de las primeras jornadas eugénicas españolas. El tema principal elegido para tratar en estas jornadas fue la reproducción y se discutió acerca de la concepción para bajar la mortalidad infantil. Además, varios conferenciantes hablaron de la importancia de la reproducción femenina utilizando la expresión de "maternidad consciente".

Hasta ahora, los trabajos de investigación relacionados con la "maternidad consciente" han tratado este tema en vinculación con el control científico y profesional de la mujer, pero sin embargo, no han aclarado la relación entre el control profesional y la mujer suficientemente. Es por eso que en este trabajo estudiaremos el camino que condujo a la mujer a ser considerada objeto de control científico y profesional, tomando como base los discursos de los conferenciantes que participaron en las jornadas y analizando principalmente el aspecto de la "maternidad consciente".

Entre unos discursos de las jornadas, por medio de la expresión "maternidad consciente" se demandó la limitación del número de hijos, puesto que se sabía que la abundancia de partos traía malas consecuencias que podían llegar a afectar a la madre y a los hijos. Teniendo madres sanas, la siguiente generación sería también sana, en otros términos se deseaba evitar el nacimiento de hijos enfermos de la madre enferma, y es por eso que en las jornadas se discutió sobre la anticoncepción, el aborto y la esterilización. Sin embargo, la mujer no tenía los conocimientos necesarios ni la suficiente información acerca de la anticoncepción y el aborto, por lo que los conferenciantes aseguraban la necesidad de una medida profesional y científica. En cuanto a la esterilización, aunque se discutió acerca de la aplicación en la mujer "no apta" para la reproducción, muchos no apoyaron que la ley fuese aplicada en forma obligatoria.

Es cierto que la anticoncepción y el aborto seguros, nos hacen pensar en la liberación femenina. Sin embargo, a causa de la meta eugenésica de tener una mejor generación, la sanidad del cuerpo de la mujer (madre), y el control científico y las intervenciones profesionales para el cuidado de la embarazada, se convirtieron indispensables. En definitiva, aunque "la maternidad consciente" esperaba cambiar la conciencia de la mujer y aceptaba el derecho a la decisión que ella tomase, esta concepción terminó siendo una justificación para el control de la reproducción femenina. Al mismo tiempo, era necesario establecer un sistema social con leyes, instituciones y planes de educación adaptados para garantizar el control médico de la mujer. Es decir, se exigió no sólo el cambio de conciencia de la mujer con respecto a reproducción, sino que también fue necesario cambiar la "conciencia social" para que la "maternidad consciente" fuera comprendida y llevada a cabo por toda la sociedad.

 

Apuntes sobre políticas económicas del Gobierno socialista en España. Críticas sobre interpretaciones «neoliberales»

por Kazuhiro Nogami

En esta nota de investigación se exploran críticamente los criterios de los politólogos que reprochan el Gobierno socialista español como «neo1iberales».

En el primer capítulo, se trata de reseñar los razonamientos con que se reprueba «neo1iberale» el Gobierno socialista. De manera previa, vale la pena de bosquejar el prototipo de la acusación politológica del «neo1iberalismo» del PSOE. Donald Share, que es públicamente reconocido denunciador pionero y representativo del «neo1iberalismo» del PSOE, blandió anatemas contra la transformación del partido marxista en uno socialdemócrata. PSOE se encontraba en el dilema de los «socialdemócratas» europeos. En este caso, el término «neo1iberal» no es nada más que simbólico. Se estimaron en mucho las políticas económicas de PSOE. Pero las críticas actuales son acerca de las políticas económicas. Sofía A. Pérez denuncia «neo1iberal» la política de alto tipo de interés del Gobierno socialista, que ha reducido inversiones industriales. Según Pérez, este alzamiento de la tasa se ha derivado del predominio de la banca sobre la industria y con motivo del mantenimiento del valor de la peseta, como la condición necesaria de la participación española en la integración monetaria europea. Tercer asunto en litigio es el fracaso de la políltica de renta del Gobierno PSOE. Jordi Roca Jusmet argumenta que una política monetaria restrictiva será perjudicial para la clase obrera, porque es de la economía capitalista. En cambio, se ha forjado una tesis de que los pactos sociales son deseables por la razón económica y de la solidaridad de los obreros. La causa del fracaso de la política de renta fue la actitud gubernamental. Pero, ¿es posible hacer un pacto nacional entre los trabajadores y los empresarios para contener los salarios en España, en donde se carece de un sindicalismo unido y centralizado? ¿Puede que haya un acuerdo nacional en la era de globalización económica? A estas preguntas contesta afirmativamente Sebastián Royo, cuyas pruebas son las experiencias españolas del acuerdo nacional del Pacto de Moncloa hasta el AES y los de la era del Gobierno PP, y también hace referencia al neocorporativismo de los casos sueco y austriaco.

En el segundo capítulo, estas imputaciones se ponen en examen y se buscan explicaciones alternativas, adaptables a la política fiscal española y al desarrollo de la ruptura de concertación desde los protagonistas de las relaciones laborales. En primer lugar, se pretende delatar que la acusación, que censuran la política monetaria restrictiva. se fundamenta sobre una visión económica peculiar. Se revela que la política fiscal del Gobierno PSOE no era restrictiva sino expansiva y contracíclica. Puede que sea «keynesiana». Lo que significa es una paradoja de que las acusaciones del «neo1ibera1ismo» se fundamentan sobre la base económica, que quita importancia ---o simplemente rechaza--- la expansión del sector público, y que es algo parecida al «monetarismo» más que «keynesianismo». Además, el reproche del «neoliberalismo» de PSOE es escéptica a los efectos de la globalización económica. En el caso de Sofía Pérez, muestra su hostilidad contra la integración europea, que es el desiderátum de los demócratas españoles. Analizados los contenidos de los gastos públicos, Caries Boix hizo una explicación alternativa de que las preferencias políticas de los socialdemócratas son hoy en día más que nada el acelerar la inversión en capital social y humano. Es evidente que el Gobierno socialista estaba construyendo un Estado de bienestar. En segundo lugar, se pretende destacar que los fracasos del pacto no se deben cargar al Gobierno sino a una polarización de los grupos sociales. Los empresarios rechazaban la negociación colectiva sin «despido libre» y el presidente de la CEOE, Cuevas, que no es empresario sino ex-oficial del sindicato vertical del franquismo, no podía asumir la responsabilidad de inversiones empresariales. Los sindicalistas en su lugar cambiaron su estrategia en materia de concertación, consolidando el poder absoluto de Redondo, quien «llevó a cabo una purga sin precedentes en el seno de UGT, prescindiendo de todos aquellos dirigentes sospechosos de trabajar para Ferraz».

En conclusión, se pretende resumir tres lecciones para futuros ensayos. Primero, Ia política fiscal puesta en marcha por el Gobierno González fue «keynesiana», pero ya no lo es la base de los críticos, que coincide con los criterios de derecha. Por eso, el esfuerzo de PSOE de mantener el Estado de bienestar estaba suscitando una reprobación como «neo1ibera1», mientras las políticas auténticamente «neo1ibera1es» del PP atraían y atraen los votos de obreros y desempleados, promoviendo una expectación del aumento de empleo. Segundo, hay que quitar el mito de pactismo en la transición democrática para divulgar los antagonismos actuales en España. Y tercero, aunque la tendencia más moderada tenían un ideal semejante a la tercera vía de Blair o Schroeder, el Gobierno González no podía poner en práctica la racionalización de trabajo ni el mejoramiento de productividad, que provoquen los sectores de ingresos más bajos. Para contrarrestar los éxitos del «neolibera1ismo» genuino del Gobierno PP, PSOE tiene que fraguar un paquete de las políticas factibles.

 

La repoblación de los catalano-aragoneses en Sevilla en la segunda mitad del siglo XIII

por Yuka Morosawa

En la segunda mitad del siglo XIII, causado en cierto modo por la reconquista y la repoblación de unas partes meridionales de la Península Ibérica por las coronas cristianas, el comercio mediterráneo se desarrolló hacia la zona atlántica: se formó una gran esfera del tráfico marítimo internacional, extendida desde Italia hasta Flandes vía una serie de ciudades costales ibéricas, de las que el puerto de Sevilla, convertida en el confluencia de las múltiples rutas marítimas entre las dos mares, llegó a desempeñar el papel más importante como el conectador de las dos áreas comerciales, es decir, la mediterránea y la atlántica.

A través de este papel se ampliaron las actividades comerciales marítimas en torno a Sevilla en los siglos XIV y XV. Con abundantes productos agriculturas o ganaderas en su alfoz amplio, la ciudad portuaria del río Guadalquivir ejecutó varias funciones económicas, o sea, la financiera, la consumidora, exportadora, importadora y redistribuidora de diversas mercaderías desde y hacia las otras áreas europeas, el África y las islas del Atlántico medio, en las relaciones comerciales con las que aparecieron unas actividades de mercaderes y marineros sevillanos.

Concediendo importancia a la formación de este grupo mercantil andaluz, los investigadores de Historia Medieval de la región los últimos años han puesto en duda una opinión predominante y opinado que Andalucía en los siglos finales de la Edad Media no fue una colonia económica ni de los genoveses ni de otros mercaderes extranjeros. Según los historiadores los mercaderes y marineros locales tenían sus orígenes remotos en los países extranjeros, sobre todo Génova, y en los otros reinos castellanos, de los que habían venido a Sevilla muchos repobladores y comerciantes a establecerse y naturalizarse allí.

No cabe duda de la importancia de la existencia y actividad económica de los mercaderes sevillanos de orígenes genoveses y castellanos. Sin embargo, no me parece que esa opinión mencionada arriba sea suficiente. Entre los repobladores sevillanos, había también un considerable numero de "los catalanes"o los de distintos países de la Corona de Aragón, disfrutando del fuero de Sevilla y de unos bienes raíces bastantes. Y este ensayo ha tratado de examinar minuciosamente cuanto ellos significarían en el curso de la repoblación en la segunda mitad del siglo XIII y en el de la expansión comercial andaluz de los siglos XIV y XV.

Según el Libro de Repartimiento y unas cartas reales, los catalano-aragoneses no sólo se establecieron en la ciudad para comerciar o para prestar los servicios militares navales a la Corona de Castilla y al consejo sevillano con la misma condición que la de los genoveses y los castellanos, sino también poblaron unos pueblos en el alfoz para dedicarse a la agricultura y a los servicios militares terrestres como los castellanos, uno de aquellos pueblos que se había convertido en un puerto importante del embarque del aceite sevillano hasta el final de la Edad Media. Y además los vecinos sevillanos de origen catalano-aragones y los mercaderes catalanes estados temporalmente en la ciudad acabaron por formar los distintos grupos en un sentido en los años ochenta.

Si los monarcas castellanos repoblaron los extranjeros en los puertos ganados con un propósito de fomentar el comercio andaluz, basado en una idea de Sevilla como la ciudad comercial vinculada con todos lugares en ambas mares, incluidos los reinos catalano-aragoneses, lo que se muestra en el Primera Crónica General de España y otras fuentes, la actividad económica por los pobladores "catalanes" se podría considerar como uno de los aceleradores más significativos de aquella política económica real en varios aspectos: en la producción de unas mercancías agrícolas, en la construcción de las instituciones navales o organizaciones portuarias como una base para la expansión comercial del futuro, quizás contribuyendo allí con sus tradiciones marítimas, y en la actividad mercantil en los puertos andaluces conectando en especial Andalucía Bética a los distintos puertos mediterráneos, de las que alrededor del final de la Edad Media Valencia fue donde los mercaderes sevillanos venían más a menudo.

Por lo tanto sería preciso reflexionar si había algunos mercaderes sevillanos que tuvieran sus antepasados de origen catalano-aragonés del siglo XIII, y qué clase de relación mantendrían con la corona de su procedencia.

 

Número 16 (diciembre 2002)

 

La relación entre el monasterio de Sant Cugat y el noble castellano Bernard Otger en la marca del condado de Barcelona a mediados del siglo XI

por Motoki Murakami

Según la teoría tradicional, que ha propuesto una mutación política y socioeconómica en torno al año 1000, la transición al feudalismo (la mutation féodale, the Feudal Revolution). En los años los señores eclesiásticos de los monasterios catalanes gradualmente decayeron en especial alrededor de 1030, enfrentándose a usurpaciones de sus bienes derechos, por los castellanos, miembros de un joven y nuevo estrato social, que tenían castillos y territorios en la zona de frontera (marca del condado de Barcelona): Esto se produjo a causa de la debilitación de la justicia administrada en audiencias públicas, sobre un código escrito (Liber Iudiciorum), y también del declive de las autoridades condales que sostenían este tipo de sistema judicial, es decir, los monasterios catalanes no tenían ningún instrumento para defenderse contra la ilegalidad y violencia de los belicosos señores laicos.

Bernard Otger, uno de estos castellanos, en ocasión de su conflicto con el notorio monasterio de Sant Cugat del Vallés (1037), que ya había ampliado sus dominios por la zona de la frontera, no acceptó el procedimiento a estilo romano-visigótico que estaba sobre Liber Iudiciorum sino que reclamó la ordalía de agua fría, y en consecuencia consiguió un veredicto favorable. Y a través de convenientia que dos veces comprometió con el monasterio (1040, 1044), recibió un castrum y otras propiedades que estaban por la zona fronteriza suroeste del condado de Barcelona.

La relación entre ambos se ha considerado ambivalente: por un lado, muestra la decadencia en la autoridad pública que representaban los condes, los jueces y los prelados; por otro, la extensión del poder privado de castellano.

A todo esto se añade que, en el fondo de esta manera de ver, influyen dos conocimientos esenciales: uno es que las ordalías o la excomunicación se oponían al sistema justicia público, por eso, estos recursos religiosos tenían sólo una significación negativa para unos clérigos. Otro factor es que, a la mitad del siglo XI, los monasterios catalanes eran un desastre espiritual, ante de todo, debido a la simonía, y no habían dado casi síntoma de reforma eclesiástica, excepto la congregación de Oliva, alrededor de Ripoll y Cuixà; las tentativas proyectadas para corregir esta situación provenían sólo de algunos laicos de buena voluntad.

En primer lugar, pero, a propósito de la ordalía de 1037, no es posible decir que ésta condujo a la decadencia de la justicia pública. El comportamiento de los asistencias nobles, además de Guitardo, el abad de Sant Cugat, y de Bernard, apoyan esta interpretación. Y también, los estudios en estos últimos años nos enseñan que tanto a los clérigos como a los laicos les importaba no sólo el código escrito, sino las penas religiosas. Además, según su último arreglo, no simpre se puede afirmar “el triunfo” de una forma o de otra de Bernard Otger.

En segundo lugar, en cuanto a la primera donación del castrum de Albinyana (Albiñana) que el monasterio ejecutó a Bernard (1040), también es diferente de la comprensión tradicional, es muy difícil considerarlo como la “pérdida” de la propiedad de Sant Cugat, examinando sus contenidos o sus formas, y se comprenden gracias a cartas semejantes publicadas anteriormente. Es mejor situarlo en la sucesión de políticas propias del monasterio, mediante las cartas de población (carta-puebla), que estaban ya desarrolladas desde los años 1010. Aunque el monasterio cedió este castrum, el mismo nunca había desarrollado sus propiedades en la frontera, a su cuenta antes de éste, además no es posible decir que el sus monjes tenían aún unos suficientes conocimientos sobre la misma zona en general. Y también, la condición con que el monasterio cargó a Bernard cambia el otorgamiento. No es leve, sino es, no parece, pesado relativamente, y en este punto, es posible preguntarse, ¿fue el convenio más favorable para Sant Cugat?

El cambio de gobierno en Zaragoza (1039) y la agravación de la relación entre los condes catalanes y los nuevos jefes musulmanes de la misma ciudad, ha parecido incitar este otorgamiento de 1040: es de suponer que el monasterio desarrolló la propia política para defensar la religión aliándose con Bernard Otger. La condición de observación, y su contenido o vocabulario no permiten suponerlo.

En último lugar, la publicación de cartas de población por Sant Cugat nos parecen hechas con propósito más político y militar que económico. Pues bien, lo que había logrado para el monasterio con este tipo de acuerdo con Bernardo creemos que es una presencia de las alianzas entre el Sant Cugat y sus vecinos, poderosos laicos en la frontera, través de las otras cartas de población que estaban publicadas antes de ésta. Ramón Hisnaberto es un ejemplo, su padre fue probablemente un poderoso muy amigable para el monasterio. Hisnaberto fue el promotor de la Santa Oliva, cerca de Albinyana.

Ramón Hisnaberto, que se presentaba al litigio y al convenio entre ambos, pero notablemente se puso en primer plano en la convenientia de 1044, cual condiciones indicó Bernard dar mismo Ramón el medio de las propiedades que le había dado el monasterio como el fevum. Sobre esto, nos podemos explicar por qué Sant Cugat tenía la intención de haber Ramón, el vecino relativamente amigable para el monasterio, pues contener Bernardo al flanco, o la intención de realizar un género de “seguridad colectiva” basada sobre la red de “fidelidad”: el propósito de regular unas relaciones entre dos laicos poderosos.

Lo que observamos entre el Sant Cugat y Bernard Otger, por consiguiente, no es la oposición entre el monasterio, miembro del antiguo poder público y el castellano, que impulsó el nuevo sistema feudal, sino la relación variada que sus partes mantenían: una autoridad enfrentada que, a veces, en ciertas circunstancias, se abiaban, y, por eso, intentaban buscar soluciones flexibles.

 

La propaganda en torno al conflicto sucesorio de Enrique IV (1457-74)

por Shima Ohara

El problema sucesorio de Enrique IV es uno de los temas más investigados en la historia política medieval, pero hoy en día aún no se ha encontrado una respuesta sobre esa “sucesión incierta” a causa de enfocarse en el marco del derecho sucesorio exclusivamente. En realidad aquel era un tiempo de guerra civil y no se respetaban bulas, pactos, ligas o testamentos, que pueden ser una fuente de la ley. Por lo tanto la ejecución de la ley era inestable. Además se puso énfasis en el problemas de sangre y eso no hacía tener significación definitiva a la ley. Existe la opinión de que la subida al trono de Isabel se realizó con poder militar nobiliario, pero los partidarios isabelinos eran sólo los Enriquez, los Manriquez y el arzobispo de Toledo. Aquí tratamos este temas nuevamente en un contexto social más amplio y analizamos los documentos desde otro punto de vista.

La palabra clave de este reexamen es propaganda, pero el estudio de la propaganda medieval se queda en lo conceptual, trata el conjunto de la baja Edad Media ignorando el carácter específico de cada época. Como no queda registrada la “voz del pueblo”, el papel del pueblo se ha creído como imposible de aclarar y el sistema de propaganda queda definido ambiguamente. Por lo tanto estudiar la guerra oculta en la sucesión de Enrique IV servirá para aclarar el papel concreto de la propaganda, cómo la teoría se llevó a la práctica y el panorama general de la época.

La figura del rey se divulgaba a través de la Avisación, Cortes, etc., y todo ello lo aprovechó la nobleza para su ventaja como manifiesto de quejas y agravios contra Enrique IV a partir de 1457 tras el pacto entre los musulmanes y el Rey. Se formaron suplicaciones sucesivas de la nobleza contra Enrique IV, se desarrollaron con el tiempo por intermedio de la promoción de Beltrán de la Cueva en 1464, y se llegó a decidir la deposición del rey alabando al nuevo rey Alfonso XII. Esta propaganda contra Enrique IV ayudó a dar base a la legitimidad del Isabel.

Tras la muerte de Alfonso XII, Isabel insistió en su derecho sucesorio en vez de Juana, la hija de la reina, siguiendo la causa de Alfonso, pero sólo consiguió divulgar una imagen legítima gracias a una constante actividad propagandística entre los reinos peninsulares y otros reinos europeos, y los esloganes antienriqueños “el rey de herejía”, “impotente”, “mal gobernador”, etc. se convirtieron en la ideología gobernante de aquella época.

Los medios de comunicación del siglo XV se caracterizaron por la transformación del pergamino a papel, el paso del latín a la lengua vulgar y la introducción de la imprenta. El número de las obras literarias puede superar el millar. Con tal trasfondo, crónica, carta circular, copla, poema satírico, etc., eran los medios entre la gente familiarizada con la cultura de las letras.

Tal corriente política y la propaganda están relacionadas con las ciudades y villas. La etiqueta de Enrique IV “menosprecio a la ley” tenía amplio sentido. En las ciudades como desprecio a la ley se interpretaba las “mercedes de realengo a la nobleza sin consentimiento de la ciudad” y las revueltas antiseñorización contra Enrique IV se unieron con la causa isabelina. Un medio muy importante de la corte a local son las cartas circulares y se dirigían cuidándose mucho de que el tenor de la carta se divulgase a todos. Dichas suplicaciones se entendían no sólo alrededor de la nobleza sino la nobleza las informaba a los vecinos circulando de la plaza a la iglesia. Antes de la Farsa de Ávila, Junta, batalla de Olmedo, el rey o la nobleza intentó convencer a los vecinos con antelación para conseguir gritos favorables del pueblo.

El clero también luchó dividiendo cada partido, a nivel comarcal sus predicaciones eran un muy importante medio de propaganda. Lo utilizaron el arzobispo de Toledo, los obispos de Cuenca, Burgos, etc. El rumor, intentado por la nobleza, también constituye un muy importante medio en la Edad Media porque no permite distinguir la falsedad o la verdad. Tras imponer Regimiento por Alfonso XI, el pueblo se excluyó de la política, pero en el siglo XV aumentó el acceso e interés por el saber y empieza formarse la clase de la burguesía. En concejo abierto los vecinos participaban en voz alta y participaron en la revuelta contra régimen señorial como podremos ver en el caso de Sepúlveda. Aunque no tiene poder político organizado, la voz de pueblo tenía cierta importancia.

La sucesión de Isabel no es mero golpe de corte, y hay que analizarla desde varios puntos de vista resultando la historiografía tradicional demasiado estricta y documentalista. Hay que enfocarlo desde el “poder informal” y ver el espacio social entero. La propaganda no tenía un papel meramente secundario, sino que puede surgir a través de él un gran poder invisible y puede ser el origen de coordenadas para ver el espacio total.

 

Número 17 (octubre 2003)

 

Reducciones, media de la defensa para las guaraníes: cómo se decidieron los guaraníes a vivir con los jesuitas

por Kazuhisa Takeda

Este artículo intenta esbozar el proceso por el que los guaraníes llegaron a aceptar la vida en las reducciones jesuíticas, proceso condicionado por el progresivo deterioro de su mundo ancestral en los siglos XVI y XVII, causado por la entrada de los europeos en la región del Río de la Plata.

La introducción de la encomienda marcó el final de las pacíficas relaciones entre españoles y guaraníes, éstos últimos buscando refugio en la selva virgen lejos de Asunción, sede de los advenedizos europeos. Sin embargo, la colonización española no cesó de avanzar, acosando progresivamente los refugios en el bosque. Y fue en ese entonces cuando llegaron a la región unos jesuitas con un nuevo proyecto: era una evangelización sedentaria que contrastaba con la itinerante practicada hasta entonces.

Los recién llegados no escatimaron medios para ganarse la amistad de los guaraníes, por lo que un número cada vez mayor respondió positivamente al llamado de los jesuitas. Con el tiempo, sin embargo, apareció rápidamente una resistencia obstinada por parte de caciques y curanderos quienes temieron perder autoridad e intereses creados. Ante esta situación, la sociedad guaraní se escindió en dos facciones, una a favor de los jesuitas y la otra en contra, escisión que llegó varias veces a la lucha armada. De esta forma, se puso al descubierto inesperadamente una contradicción que suponía la presencia de las reducciones como medio deseable para la evangelización al margen de la intromisión de los colonizadores europeos.

Las reducciones, sin embargo, no tardaron mucho en dejar de ser un asilo seguro para los guaraníes. Una creciente amenaza de esclavización se cernía sobre ellos. Los colonos tanto españoles como portugueses no perdían ocasión para lanzarse a la caza de esclavos haciendo caso omiso a las repetidas protestas de los jesuitas. Esto, no obstante, las reducciones resultaban, para los guaraníes, su único lugar de refugio a pesar de su vulnerabilidad.

Con la llegada de los europeos, la región rioplatense dejó de ser un país pacífico, y los guaraníes vieron cada vez más reducido su mundo-hogar. Para entonces ni la selva les podía ya ofrecer una vida segura. Una resistencia en contra de esta coyuntura histórica les significaba la muerte segura. Vivir en las reducciones fue, en consecuencia, una triste decisión que tuvieron que tomar los guaraníes, esperando así poder eludir la eventual desgracia de caer en manos de los esclavistas. Esta decisión, desde luego, significó cambiar el modo de ser y vivir de los guaraníes, y les obligó a adaptarse a los valores europeos desconocidos para ellos.

 

Objetivos y Alcance de la Política de Normalización Lingüística en Cataluña

por Katsuyuki Takenaka

El presente artículo es fruto de una investigación empírica sobre la política de normalización lingüística en Cataluña como motor del cambio sociolingüístico que se ha registrado desde finales de la década de 1970. La restauración en 1977 de la Generalitat de Catalunya marcó el inicio de un intento colectivo por recuperar el status histórico y uso social de la lengua catalana, que a lo largo de las últimas décadas se ha plasmado en medidas y actuaciones muy variadas, apoyadas por la creación de un acervo jurídico importante. Para analizar los objetivos y alcance de esta ambiciosa política, el artículo se estructura en las siguientes partes:

Primero, tras un breve repaso a la legislación preexistente, se presentan los rasgos más destacados de la nueva Ley de Política Lingüística promulgada en 1998. El contenido de la citada ley, que salvo algunos apartados, representa el cúmulo de la legislación vigente, muestra el alcance de la política de normalización lingüística desarrollada hasta la fecha, y revela a la vez algunas limitaciones subyacentes a actuaciones lingüísticas que puedan plantearse de cara al futuro. Así, por citar uno de los aspectos controvertidos, la renuncia a regular el uso de la lengua en los comercios supuso un retroceso importante al planteamiento inicial del gobierno de la Generalitat que defendía la disponibilidad lingüística en los servicios públicos con el fin de garantizar el derecho de los ciudadanos a elegir libremente la lengua de comunicación. Esta y otras rebajas a los objetivos de la ley fueron fruto de los compromisos a los que llegaron CiU y el principal partido de la oposición, Partit dels Socialistes de Catalunya, tras una difícil negociación mantenida para lograr un consenso social amplio.

A continuación, dos ámbitos de la política lingüística se someten a un análisis específico: el de la enseñanza y el socioeconómico. Siendo el instrumento base para difundir el conocimiento del catalán, la enseñanza ha constituido siempre una de las máximas prioridades en la política lingüística de la Generalitat. La intervención activa en dicho ámbito se traduce, tras algunos años de experimento, en los llamados Programas de Inmersión Lingüística que, con su implantación progresiva en los centros de enseñanza primaria y secundaria, afianzaron el catalán coma lengua vehicular de la docencia. La eficacia de la inmersión como método de enseñanza a los castellanohablantes se comprueba mediante algunos datos empíricos, los cuales, en cambio, dan resultados más bien modestos en cuanta al uso cotidiano del catalán por parte de los alumnos sometidos a la inmersión. Mención aparte merece la política lingüística que adoptan las universidades en busca de criterios propios, resaltando de este modo su papel como centro de enseñanza superior y lugar de intercambio académico.

El panorama dibujado con anterioridad cambia substancialmente al pasar al ámbito socioeconómico, donde la intervención del poder público pocas veces sale del dominio propia de las administraciones públicas. De hecho, el uso del catalán en las empresas privadas constituye un reflejo expresivo del complejo mapa sociolingüístico de Cataluña, segregado tanto territorial como sectorialmente. Sobre la difícil tarea de promover el uso del catalán en el ámbito empresarial, destaca el papel desempeñado par el Consorci per a la Normalització Lingüística, creado en 1989 por la aportación conjunta de la Generalitat y numerosas entidades locales de Cataluña. Consciente del riesgo de provocar rechazo, el Consorci mantiene una política prudente cuyo objetivo central es concienciar a los empresarios del valor comercial y estratégico del catalán, evitando en todo momento ponerles obligaciones por la fuerza de la ley. Actuaciones laboriosas que exige este tipo de política se llevan a cabo a través de los servicios territoriales del Consorci, los Centres de Normalització Lingüística, y son buen testimonio de sus esfuerzos permanentes los convenios alcanzados con innumerables empresas, algunas de procedencia madrileña e incluso extranjera. El análisis sobre las empresas se complementa con un apartado dedicado a las actuaciones lingüísticas de algunas de las centrales sindicales más representativas.

Todo lo anterior nos lleva a la conclusión provisional de que la política de normalización lingüística desarrollada en las últimas décadas ha resultado en una difusión mayor del conocimiento del catalán, para lo cual la enseñanza de catalán y en catalán practicada por la inmensa mayoría de las escuelas ha jugado un papel decisivo. En cambio, el avance registrado en el uso social, sobre todo en el ámbito socioeconómico, es mucho más limitado, como bien refleja el escaso interés sobre el tema que mostraban muchas empresas hasta fechas recientes. Dentro de este panorama, la presencia cada vez mayor del catalán en sitios abiertos al público, tales como rótulos, carteles o comunicaciones megafónicas, etc., propicia la percepción al catalán como una lengua reservada para el uso institucional, mientras que la situación lingüística en lugares íntimos ha cambiado en una medida mucho más modesta.

En definitiva, hoy el catalán sigue subsistiendo sobre un equilibrio precario entre la fuerza para preservar su propio dominio de existencia y la presión permanente ejercida por la lengua castellana, presión que no cesa de aumentar en una época en que los flujos de información a escala mundial actúan en favor de las grandes lenguas de dimensión supranacional. El artículo cierra presentando dos líneas de actuaciones que se están llevando a cabo actualmente para mejorar la situación antes descrita: consecución de un mayor reconocimiento internacional al catalán, sobre todo en el marco de la Unión Europea, y refuerzo del status del catalán en Cataluña para darle de hecho la prioridad en todos los ámbitos de la vida social.

 

En qué sociedad han de integrarse los gitanos?: Un estudio sobre las políticas de integración de los gitanos en Madrid

por Kiyoko Kuno

Dentro de los estudios históricos precedentes sobre gitanos, tales como los de H. Sánchez Ortega y Leblon, existen muchas referencias sobre las ordenanzas y políticas relacionadas con los gitanos. Sin embargo, con respecto a la situación actual de los gitanos no existen suficientes estudios que aclaren las ideas e intenciones de las políticas de 'integración social' de los gitanos; es decir, qué quieren hacer las administraciones con los gitanos?, cómo quieren que se comporten los gitanos?

Las ideas e intenciones de estas políticas en Madrid y en el resto de España están encaminadas para que los gitanos aprendan los valores y las normas comunes a la sociedad madrileña o española. Sin embargo, surgen algunas preguntas como: en qué grupo social se insertarán?, qué tipo de personas pertenecerán a esa sociedad? En la sociedad actual sobre todo en las grandes ciudades, existen diversos sub-grupos, cada uno de ellos formado por personas que tienen valores y pertenecen a una clase social determinada, por lo que resulta imposible agrupar a todos en un grupo único.

Por consiguiente, con el objetivo de responder a estas cuestiones, no abordadas en estudios precedentes, este artículo aclara la situación actual de las políticas de integración para los gitanos y los problemas derivados de la implementación de estas políticas en Madrid. Analizando estas políticas desde los años ochenta hasta años recientes, intento descubrir el significado de la palabra 'integración', así como las ideas e intenciones que sustentan dichas políticas, es decir, con quién se agrupa a los gitanos y a qué sociedad se les integra. Posteriormente, intento aclarar el tipo de limitaciones que sufren ellos y el tipo de problemas que causa a la sociedad gitana la aplicación de estas políticas.

Para tal fin, he analizado los programas de integración social de los gitanos, sobre todo desde el punto de vista de la inserción laboral, del seguimiento escolar y de la vivienda, puestos en marcha por quienes hacen esfuerzos en instituciones públicas de la Comunidad de Madrid, tales como el Consorcio de Realojamiento de la Población Marginada y el Instituto de Realojamiento e Integración Social. Los resultados del análisis son los siguientes.

Dentro de los programas generales, las instituciones intentaron eliminar los elementos de la llamada 'exclusión social' de los gitanos, promoviendo en cambio su 'integración social' en la 'sociedad mayoritaria'. En los programas específicos de vivienda, se cambió la manera de ofrecerles un techo. Antes, en la década de los años ochenta y en la primera mitad de la de los noventa se les construyeron a los gitanos viviendas especiales llamadas 'Tipología Especial', aislándolos y segregándolos lejos de la ciudad para que fueran "no tan visibles". Posteriormente, a partir de la segunda mitad de la década de los años noventa, se decidió no construir más viviendas de este tipo y se optó en cambio por desmantelar las ya construidas, dispersando a los gitanos las llamadas viviendas normales de altura (conjuntos habitacionales), en la ciudad de Madrid y en otras ciudades de la Comunidad de Madrid, obligándolos en la realidad a integrarse en la sociedad.

En realidad, los análisis desde el punto de vista sociológico y económico sobre los lugares donde se han realojado los gitanos indican que la sociedad en la que las administraciones intentan hacer que las gitanos se integren no es ni la "sociedad mayoritaria" ni la normal, sino una sociedad particular en donde se encuentran más inmigrantes de países menos favorecidos y trabajadores no calificados de la industria, así como más pobres que en la sociedad promedio, digamos, pues, que en la "sociedad mayoritaria". Por otro lado, en el campo de la enseñanza, los gitanos van a las escuelas de barrio en donde asisten niños de las clases media y obrera, quienes tienen un sentimiento más discriminatorio hacia los gitanos que hacia los de otros grupos sociales, lo que hace difícil para los gitanos su integración escolar. Además, el resultado indica que la gente que vive en esos lugares tiene problemas más serios que los propios gitanos, problemas como abuso del alcohol, drogas y dificultades de convivencia vecinal. También a causa de la aplicación de estas políticas, los gitanos tienen que dejar su trabajo y su manera de vivir en las viviendas normales de altura y como consecuencia se les hace depender cada vez más de la ayuda económica de las administraciones y aumentan las dificultades para su integración social.

De modo que los gitanos salieron primero de las chabolas y después de las viviendas especiales, para luego realojarse en las viviendas normales de altura. Así fue que desaparecieron visualmente de la 'sociedad mayoritaria' para pasar a formar parte de una sociedad constituida por personas que suelen tener dificultades económicas y otros problemas. Esto quiere decir que ya no se pueden agrupar y ser visibles como "sub-grupo cultural gitano", por lo que acaban reagrupándose como "sub-grupo pobre" o "sub-grupo problemático", y por consiguiente a ellos se les hace aprender a vivir como los demás en esa sociedad haciéndose visibles no como gitanos sino como pobres y problemáticos. Esta situación guarda semejanza con la de los siglos XVII y XVIII, cuando a ellos sólo se les cambió el nombre y categoría, prohibiendo llamarles "gitanos" e imponiéndoles sobrenombres, tales como "nuevos castellanos" o "antes llamados gitanos". Los problemas que tienen los gitanos cambiaron de ser problemas que ocurrían entre los gitanos, por ser gitanos, a los típicos que ocurren entre los pobres, por ser pobres, problemas que se están agravando cada vez más.

Es cierto que los gitanos se han asimilado a otros vecinos pobres y problemáticos, aprendiendo maneras y vicios de vivir, tales como la venta de drogas. En consecuencia, han aumentado los conflictos entre gitanos y sus nuevos vecinos, quienes sienten por aquellas una hostilidad mayor que hacia el resto de los miembros de la sociedad. Este nuevo conflicto dentro de la sociedad de pobres y problemáticos conduce a los miembros de la "sociedad mayoritaria" a abrigar un sentimiento discriminatorio contra estos grupos "pobres", incluyendo a los gitanos. Los conflictos entre cada sub-grupo continúan agravándose, y por tanto, su solución, así como la eliminación del sentimiento discriminatorio se hace cada vez más difícil.

 

Número 18 (diciembre 2004)

 

El fenómeno del "pelo corto" de las mujeres españoles de los años 20: La sensación física "cómodo" como concepto para analizar

por Kumiko Isoyama

La cultura del cuerpo de las mujeres españolas se ha transformado decisivamente desde los años 20 en España. Esa época en que las mujeres españolas empezaron a mostrar su propio cuerpo: aparecieron brazos desnudos, las piernas desnudas hasta las rodillas, se cortaron el pelo, llevaron la falda corta, algunas mujeres fumaron, bailaron, bebieron y disfrutaron amores libres, así las llamaron "la mujer nueva" o "la mujer moderna". Sin embargo, este fenómeno no sólo ocurrió en España, sino también en los países tanto occidentales como orientales. En Francia las mujeres que llevaban el pelo corto y la falda corta eran llamadas "la femme moderne", "garconne", y en Inglaterra o en los Estados Unidos las mujeres "liberadas" eran "flappers". Hay más, "modan gaal (moga)" en Japón, "sin-fuyo" o "sin-josei" en Corea bajo la época de la ocupación japonesa.

Para estudiar este fenómeno en el caso de España pretendo indicar la sensación física concreta de "cómodo" como concepto para el análisis en este estudio, porque, las propias mujeres nuevas dijeron que habían adquirido esta sensación física al cortarse el pelo, lo cual demuestra la importancia de esta sensación en el cuerpo de las mujeres en aquella época. Porque las mujeres españolas padecían el problema del género a lo largo de su historia, esa norma forzó a las mujeres en su modo de actuar incluso en la apariencia. El tocado fue uno de los objetivos que hacían obedecer a las mujeres, ya que se aprecia mucho el pelo largo como el reflejo de "la feminidad" a lo largo de su tiempo en los países occidentales. La educación de las niñas contribuyó un papel importante para estabilizar esta norma y realizar "mujeres ideales", sobre todo en mi juicio una serie de libros de texto para las niñas llamado "urbanidad" que se utilizaron bastante desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XX para la enseñanza de las niñas. Además los años veinte coinciden con la época de la dictadura de Primo de Rivera. El general Primo forzó a las mujeres para que nacieran más niños a través de fomentar algunas políticas; fue la reproducción histórica de "madre", "mujeres ideales". Sin embargo, debería referirse al cuepo de las mujeres cómo se reconocía en aquella época; el cuerpo de las mujeres era algo negativo a pesar de que el dar a luz fue apreciado mucho como "el gran trabajo". Así las mujeres no podían hablar por sí mismas del cuerpo y vivieron en una circunstancia contradictoria.

Por ello, al ocurrir los fenómenos que se iban a transformar en la actividad de las mujeres españolas de los años veinte, surgió una gran crítica por los conservadores. Los fenómenos son los siguientes: el primero, la moda nueva dio la facilidad de actuar por acortarse la talla de la falda. El segundo, aparecieron mujeres que obtuvieron nuevos trabajos, sobre todo en el campo de la comunicación, el comercio y las profesiones libres. También el deporte llegó a ser la diversión nueva de la clase burguesa, y algunas mujeres que se divirtieron y destacaron en este campo. Así, las mujeres que se dedicaron a esos acontecimientos fueron llamadas "la mujer nueva" o "la mujer moderna".

El pelo corto fue elegida por estas mujeres y estas mujeres declararon la sensación "cómodo" como una de las rezones de dicho acontecimiento. Una de las revistas para las mujeres mostró sobre este fenómeno que la moda del pelo corto no cesaría de difundirse, porque las mujeres habían adquirido la sensación física "comodidad" al cortarse el pelo. Y también algunas mujeres que trabajaban fuera de casa hablaron del pelo corto como la adquisición de la "comodidad" y la expresión de la independencia y originalidad. La feminista Carmen de Burgos, que destacó en aquella época, estuvo al lado de las mujeres nuevas y mantuvo que era necesario el pelo corto para las mujeres modernas que vivían en su trabajo y en los deportes para realizar su actividad. Estos discursos indican que la sensación "cómodo" contribuyó como agente de transformación del cuerpo de las mujeres de manera pasiva a positiva. El hecho de que las mujeres obtuvieran la moda nueva, el deporte y el trabajo nuevo transformó el modo de actuar, y resultó que las mujeres encontraron la sensación fisica hacia la dirección "agradable'; lo cual fue nombrado "cómodo" por las mujeres. Las mujeres buscaban su "comodidad" para sí mismas, así el fenómeno del pelo corto iba abanzando. Eso seria la razón del fenómeno desde el punto de vista de las propias mujeres al enfocarse la sensación física. Y acerca de cómo surgió la palabra "cómodo", me refiero a la relación entre dicha palabra y la publisidad de las anuncios en las revistas y en los periódicos en aquella época, en las que podemos ver la multipublicidad del usa de "cómodo", Y también la imagen de las mujeres nuevas a través de la estrategia comercial.

Así, teniendo en cuenta el problema de género de las mujeres españolas, tendrá el sentido más profundo la palabra "cómodo".

 

Estudio sobre los aspectos sociales del oficio real comisarial en la Corona de Castilla en la época de los Reyes Católicos: estudio del testamento de Diego de Merlo (1482)

por Hirashi Shiina

Los aspectos sociales del oficio real comisarial en la Corona de Castilla del período bajomedieval y moderno (corregimiento, asistencia, etc.) han llamado menos la atención de los investigadores, comparados con los del oficio patrimonial contemporáneo (regiduría, alcaldía ...), oficio en estrecha relación con la formación del poder oligárquico urbano o local. El presente artículo trata de aproximar a aquel problema a través del caso de Diego de Merlo, quien trabajó como Oficial Real en las ciudades andaluzas desde 1476 hasta 1482, utilizando como fuente principal su testamento elaborado en Sevilla en 15 de julio de 1482.

Diego de Merlo fue hijo de Juan de Merlo "El Bravo", caballero castellano de Toro y quien poseyó algunos oficios en Alcalá la Real. Diego, al suceder estados y oficios de su padre, llegó a desempeñar varios cargos reales como Alférez, Guardia Mayor y miembro de Consejo Real. En 1476 fue nombrado Corregidor de Córdoba y le fue encargado pacificar continuas luchas entre bandos y consolidar la autoridad isabelina tanto en esa ciudad como en su tierra (según el cronista Alonso de Palencia en aquel entonces Diego de Merlo fue encerrado por Don Alfonso de Aguilar, pero posteriormente librado por exigencia personal de Isabel al año siguiente). En 1478 fue nombrado Asistente de Sevilla. Allí, además de las tareas semejantes a las encomendadas en Córdoba, le fue encargado tratar varios problemas de la sociedad de la mayor ciudad andaluza. En 1480 participó a la instalación de la Inquisición. Comenzada la Guerra de Granada, en 1482 acudió con su hijo Juan al cerco y la toma de Alhama. Vuelto de la batalla, cayó enfermo alrededor del julio de ese año, y es de suponer que murió antes del mes de septiembre.

Las condiciones y capacidades de Diego de Merlo, mismas que facilitaron su ejercicio del oficio real en las ciudades andaluzas, son siguientes:

1. Las influencias políticas que tuvo en Andalucía antes de su nombramiento al puesto de corregidor, a través de diversos medios como la posesión de algunos oficios de Alcalá la Real.

2. Las relaciones humanas dependientes a él (criados, clientes, esclavos...) y las que estableció en las sociedades de sus destinos (por ejemplo, en Prior de las Cuevas de Cartuja de Sevilla, donde vivían algunos vecinos ricos sevillanos del origen genovés como los Gentil y los Doria, etc.)

3. La mentalidad bélica o caballeresca típica de la sociedad de la Reconquista, así como las capacidades militares que le facilitaron el ejercicio de cargos en la zona fronteriza. En este sentido, se puede decir que Diego de Merlo fue un típico "corregidor de capa y espada", cuyas cualidades eran de claro contraste con las del corregidor "de pluma" o "letrado".

Las influencias sociales que el ejercicio del oficio de corregimiento y de asistencia tuvo en Diego de Merlo y su familia son siguientes:

1. Acumulación de riqueza, principal y directamente a través del salario de corregimiento o de asistencia así como de otros ingresos precedentes de su competencia. Además, su posición y autoridad le favoreció para la acumulación de bienes muebles y inmuebles en sus lugares de destino a través de diversas maneras.

2. Ampliación espacial del ámbito de influencia, desde Castilla la Vieja (especialmente Toro) hasta Andalucía, y el cambio de su centro de influencia hasta esta última, especialmente a Sevilla, mediante la posesión de algunos oficios municipales sevillanos tales como la Veinticuatría, Contaduría, y la Alcaidía. Al respecto, se puede afirmar que la carrera de Diego de Merlo representa una fase importante de un proceso que los miembros de la familia Merlo siguieron a través de varias generaciones mediante el ejercicio de los oficios en la zona de frontera.

En el caso de Diego de Merlo, pareciera que el ejercicio del oficio de corregimiento o de asistencia funcionaba como una ruta para que la baja nobleza castellana que heredaba valores y modus viviendi de la época de Reconquista cumpliera su servicio a la Corona, satisficiera honra y aprovechara ocasión para asenso social. Por supuesto, el caso de Diego de Merlo sólo representa a un tipo de las corregidores en esa época, y no niega la importancia de los corregidores del tipo "letrado". Pero parece seguro que las actividades de varios tipos de funcionarios, incluyendo el que era Diego de Merlo, contribuyeron a la formación de una institución que perduró hasta el fin del Antiguo Régimen.

 

El 53 Congreso de la Comisión Internacional para el estudio de la Historia de las Instituciones Representativas y Parlamentarias en Barcelona

por Kana Kitahama

El 53 Congreso de la Comisión Internacional para el estudio de la Historia de las Instituciones Representativas y Parlamentarias se celebró en Barcelona durante los días 3-6 de septiembre de 2003.

En el discurso inaugural "Representativitat política i progrés social. Una proposta interpretativa", el Dr. Josep Fontana afirma la necesidad de prestar atención a los estudias que asocian la superioridad occidental con sus adelantos en la formación del estado moderno. El caso británico nos muestra cómo el parlamento conservó su capacidad para limitar el poder real, ayudó a reforzar la conciencia de pertenencia a una nación y creó las bases de una política 'nacional'. Indica que Inglaterra que había modernizado su mecanismo representativo y tenía capacidad para desarrollar el "estado moderno" y la economía moderna, sin embargo España no pudo seguir el mismo camino por la política de represión en Cataluña. Considera que la representatividad política y el crecimiento económico pasan por el mantenimiento de una sociedad civil vigorosamente. Por eso quiere subrayar la reivindicación del papel de la sociedad civil en el proceso de modernización contra la mitología que asigna una función decisiva al estado.

Después del discurso inaugural, se celebraron seis reuniones, que se organizaron según los temas, 1) Representar a l'Antic Règim. Parlaments i Assemblees representatives, 2) Identitat Territorial i Assemblees Representatives a la Península Ibèrica, 3) Les Corts dels Territoris de la Corona d'Aragó; Anàlisi comparativa i evolutiva, 4) El Parlamentarisme Contemporani. L'Articulació dels Parlaments Subestatals, Estatals i Supraestatals, 5) Prosopografia i Anàlisi Social de les Assemblees Representatives, y 6) Fonts i Mètodes per a l'Estudi dels Documents Parlamentaris. Presento unas ponencias sobre la edad moderna principalmente.

El Dr. Fortea Pérez investiga las Cortes de Castilla en los siglos XVI-XVII en su ponencia (reunión 2) "Monarquía, Cortes y Ciudades en Castilla durante la Edad Moderna". Indica la ambigüedad de la definición de las funciones de las Cortes en la Nueva Recopilación de 1567. Por eso los soberanos usaron esta ambigüedad y reforzaron o limitaron las funciones de las Cortes según el cambio de circunstancias convenientemente. Considera que la evolución de las Cortes tuvo relaciones estrechas con los problemas fiscales. Dice que aunque en el reinado de Felipe IV la monarquía intentó extender el poder fiscal habiendo mantenido el equilibrio entre las Cortes y las ciudades, después de 1665 en que la monarquía negoció acerca de los impuestos directamente con las ciudades de no haber convocado las Cortes, el sistema representativo castellano había sobrevivido en la Diputación y la Comisión de Millones de las Cortes, sin embargo por la presión real sus funciones se iban debilitando hacia la decadencia.

En su ponencia (reunión 6) "The history of Parliament Project and the future of Parliamentary History", el Dr. Paul Seaward tiene una visión panorámica de la historia de estudia acerca del parlamento británico, sobre todo de la edad moderna, citando unos ejemplos de los historiadores representativos como Pollard, Neale, Elton y Dean. También trata del nacimiento del método de investigación "prosopografía" que ha sido establecido por Namier.

Graullera Sanz investiga sobre los representantes de la ciudad de Valencia que asistieron a las Cortes de la Corona de Aragón de 1585 en Monzón y las 47 instrucciones que esta ciudad dieron a sus representantes en su ponencia (reunión 3) "La representación del Brazo Real de Valencia. 1585 Cortes Generales en Monzón". Enumera los hechos extraídos de los documentos sobre representantes e instrucciones, pero no analiza profundamente sobre las relaciones entre los representantes y la ciudad, las actividades políticas de cada representante, y las conexiones entre los representantes y las instrucciones.

En su ponencia (reunión 1) "Representing the 'Common Man' in Old European Parliaments", el Dr. Peter Blickle presta atención a que las ciudades y las regiones rurales habían causado un desarrollo de la vitalidad política en Europa. Inventa el término "common man" que indica a los habitantes urbanos y a los labradores para comprender el parlamentarismo europeo. Dice que "common man" no fue la representación de estados sino una representación de corporaciones municipales de las ciudades y las regiones rurales. Puede confirmar un papel importante de suplicaciones de "common man" en codificación de leyes especialmente en los siglos XV-XVI. Insiste en que por el crecimiento de la representación de "common man" las corporaciones municipales tomaron situación importante en la teoría política. A pesar de la propaganda de la teoría del derecho divino de la dignidad regia y el crecimiento de la soberanía de la monarquía, teóricamente la legitimidad del Estado se subrayó por las asambleas representativas.

Cerda Costabal analiza el estudio sobre el origen de parlamentos en Europa occidental en su ponencia (reunión 1) "Towards a new paradigm for the study of the origins of parliamentary assemblies in the Spanish kingdoms and England". Critica los criterios tradicionales de nacimiento de parlamento, y señala las funciones parlamentarias y el cambio de estructura parlamentaria. Dice que la opinión de que la participación de la representación de ciudad fue crucial para el nacimiento de parlamento es por causa de una gran influencia del liberalismo del sigo XIX. Subraya la participación de la nobleza poderosa de todo el reino como el cambio de estructura.

En su ponencia (reunión 1) " Divide ut refines? Representación e integración del Reino en la Corona de Castilla (1665-1700)", Muñoz Rodríguez opina que las crisis externas de la segunda mitad del siglo XVII consolidaron unos sentimientos de pertenencia a un espacio común entre las súbditos y la reiteración de las necesidades fiscales de la monarquía, produjeron una integración de las ciudades en la política imperial concebida por la Corona. Indica que por la facilidad de obtener una merced real las elites castellanas perdieron de conseguir la autonomía política y capacidad de resistencia ante los impuestos, y a finales del siglo XVII las ciudades plenamente integraban en la monarquía y iban desactivando sus mecanismos por represión del poder creciente del rey.

 

Número 19 (diciembre 2005)

 

(Reflexiones) La obra literaria y su tiempo: La conmemoración del Cuarto Centenario del Quijote

por Hirotaka Tateishi

El año 2005 corresponde al Cuarto Centenario de la publicación de la primera parte de la obra de Miguel de Cervantes: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Este hecho nos obliga a plantearnos dos problemas relacionados con la obra literaria:

1) La relación del autor con el tiempo en que vivió y

2) El significado del hecho de conmemorar la publicación de la obra en el contexto político e histórico en que vivimos.

En cuanto al primer problema, estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Antonio Feros y Juan E. Gelabert, según la cual "no se puede entender el Quijote sin entender el periodo, el contexto histórico, la vida y aventura de su autor, don Miguel de Cervantes". Porque Miguel de Cervantes no es en ningún sentido ajeno a "las ansiedades e inquietudes de la España de principios del siglo XVII, las mismas que el Quijote, con inmensa vividez, recupera, repite y transforma", según Georgina Dopico Black. Por consiguiente, el Quijote no es una obra que incluya contenidos relativos a la "democracia" o al "espíritu de tolerancia", como apuntan algunos literatos, sino una obra plenamente hija de su tiempo: el Siglo de Oro, un tiempo lleno de conflictos, que, de acuerdo con el concepto que formuló ya hace tres décadas J. I. Gutiérrez Nieto, correspondería al de la sociedad castizo-estamental.

La sociedad estamental se basa en la armonía corporativa, de modo que Sancho Panza satiriza la doctrina, "quando caput dolet caetera membra dolent". Sin embargo, tanto para Don Quijote como para Sancho Panza, la cabeza y los miembros son indispensables para formar la sociedad (El Quijote, 2, 2). Y la nobleza debe ser ajena a los oficios mecánicos y viles. Así, el propio hidalgo, don Quijote, vive de "la administración de su hacienda" (Q, 1, 1).

Para la sociedad estamental de la España del momento, hay otro elemento que refuerza el orden vigente de la sociedad, cual es la "cascada de desprecio" no sólo de los oficios, sino también de los orígenes étnicos y religiosos de cada miembro. Desde fines del siglo XV, en España no existe otro miembro de pleno derecho en la sociedad que el cristiano, por ello se sigue despreciando a los nuevos cristianos o a los que no son "limpios de sangre de moro y judío". Dice Sancho: "y cuando otra cosa no tuviese sino el creer, como siempre creo, firme y verdaderamente en Dios y en todo aquello que tiene y cree la santa Iglesia Católica Romana, y el ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí y tratarme bien en sus escritos" (Q, 2, 8). Es cierto que Sancho siente dolor hacia la suerte del morisco Ricote y su mujer e hija. Pero, con tal de que sean "cristianos firmes y verdaderos" (Q, 2, 54).

En la historiografía reciente, el régimen de la época moderna se suele denominar "Monarquía Católica". Debemos contrastar el ideal de la comunidad religiosa católica con la intolerancia hacia otros grupos étnicos y religiosos diferentes al católico.

En cuanto al segundo problema, para poder reflexionar acerca de él, contamos con el estudio de E. Storm sobre el tercer centenario del Quijote en 1905. Según este autor, la celebración se planteó desde el punto de vista del interés nacionalista, y, "aunque se pronunciaron muchísimos discursos, y faltaban críticas y polémicas abiertas, la fiesta (en 1905) tampoco fue una clara muestra de unidad nacional. Todo el mundo alababa el libro de Cervantes, pero cada uno enfatizaba su propia interpretación".

Por consiguiente, si el "Monumento a Cervantes" ubicado en la Plaza de España en el centro de Madrid representa la trinidad de "La Literatura", "El Misticismo", y "El Valor Militar", no es sino el fruto del nacional-catolicismo basado en las fuerzas del Ejército y la Iglesia en la primera mitad del siglo XX español. Tenemos que traer a la memoria el anuncio de los carteles pegados en las paredes, después de haber entrado victorioso el ejército franquista, en las regiones con lenguas propias (Cataluña, Galicia, País Vasco, etc.): "España, la Disciplina, y la Lengua de Cervantes, Viva!", o "Si eres español, habla la lengua del Imperio!"

En cuanto a la celebración del Cuarto Centenario del Quijote, aún no podemos pronosticar nada. Pero hay una actitud fundamentalmente contraria al tercer centenario y los actos posteriores que culminaron en el "Monumento a Cervantes". En Sevilla se celebra el "Encuentro internacional: Cervantes, El Quijote, lo moro, lo morisco y lo aljamiado", en el cual se valora "un ejemplo decisivo de superación en una época multiculturalmente difícil y reprimida", para promover el diálogo entre culturas.

 

Una escritora laica que glosa el paternoster: Isabel Ortiz

por Hiroshi Sakamoto

Este presente ensayo se trata de Isabel Ortiz, una casada, que glosó el paternoster e incluso intentó publicarlo. Por este motivo, fue detenida por la Inquisición de Toledo en 1564. En aquella época, para que una mujer escribiese, tenía que ser una religiosa y se necesitaba el mandamiento de superior o confesor. Entonces, sería un intento muy atrevido que una mujer laica, sin mandamiento de ningún varón, glosase las palabras de oración.

Los inquisidores sospechaban su parentesco con el franciscano Fray Francisco Ortiz, procesado por alumbrado en la década de 1530, pero no llegaron a constatarlo. En cualquier caso, lo cierto fue que nuestra escritora se movía en el mismo ambiente que el de los alumbrados de Toledo ya que servía a la Duquesa de Infantado igual que los alumbrados servían a los Mendoza. Las coincidencias entre ellos eran más que claras: la afirmación de la supremacía de oración mental sobre oración vocal; acendencia judía. Aunque ella negase su orígen converso, en el arcivo de tribunal se conservaba la sentencia inquisitorial contra su bisabuelo paterno procesado por judaizante.

Su marido se fue a las Indias hacía dieciocho años y no volvió. Sin que constase su muerte, no era viuda. O sea no podía volver a casarse ni meterse en el convento. Durante su ausencia, queda en un estado suspenso sin poder elegir nueva vida. Tal vez esta situación influyese en su dedicación a la práticica religiosa y decisión de escribir un libro.

Según declaró ella misma ante el inquisidor, la razón por la que escribió su libro fue que los libros espirituales que leyó tales como los de Fray Luis de Granada, Constantino Ponce de la Fuente, Erasmo y Francisco de Borja, le parecieron tan largos que determinó de recopilar lo más necesario de los dichos libros. Su libro manuscrito se lo dedicó a la Duquesa de Infantado. Según decían, todos los jesuitas de Alcalá de Henares lo leyeron. Se lo enbió a los universitarios de Alcalá y al comisario del Santo Oficio para que diesen la licencia de imprimirlo. Se la dieron con la condición de que no se pusiese por autor el nombre de una mujer. Por el momento no lo publicó porque se esperaba un catalogo de libros prohibidos en que se quitarían los libros semejantes.

El comentar sobre las palabras de la Biblia era una manera bastante general de escribir libros espirituales. A lo mejor Isabel Ortiz adoptó este estilo para escribir su libro. Sin embargo, en estos "tiempos recios", era una empresa muy atrevida y peligrosa que una mujer lo hiciese. El intento semejante lo hizo Santa Teresa de Jesús cuando escribió Las meditaciones sobre los Cantares, pero su confesor dominico le mandó que lo quemase. Especialmente a partir de 1559, el año de la publicación del catálogo valdesiano, el arresto del Arzobispo de Toledo Bartolomé de Carranza, y el auto de fe de protestantes vallisoletanos y sevillanos, se les iba suprimiendo a las mujeres la posibilidad de enunciar la voz. En la segunda mitad del siglo, los libros de autores femeninos no se publicaron excepto los de Santa Teresa. Ésta podía escribir porque aparentemente se comportaba obediente a los superiores.

A diferencia de otras escritoras religiosas, Isabel Ortiz no justificó el escribir un libro por el mandamiento de superior ni confesor. Lo hizo por su propia voluntad sin ningún mandamiento masculino. A una mujer que estubiese familializada con la cultura de Mendoza, resultaría muy natural ocurrirsele la idea de escribir un libro. En Guadalajara, hubo el salón de servientas a los Mendoza, al que pertenecía ella. Las mujeres de Mendoza sabían leer y escribir latín.

No sólo dentro del salón de Mendoza, sino fuera de él, fue rodeada de mujeres. Vivió junto con su hija única y cuidó de las hijas de su conocido. Su marido al que tuvo que obedecer estuvo ausente. No tuvo superior de la Orden al que tuviera que someterse. En este ambiente femenino, escribir sería un acto autonómico sin necesidad del mandamiento masculino.

 

Argel en el tiempo de Cervantes: A través de Topografía e hitoria general de Argel por Antonio de Sosa

por Jitsuko Masui

Cervantes, cautivado cerca de la costa catalana por los corsarios berberiscos cuando regresaba a España en la galera Sol, en septiembre de 1575, iniciaba un período de cautiverio que no había de concluir hasta 1580. Esa etapa de su vida dejó huellas indelebles en su posterior producción literaria, tal como lo reflejan El trado de Argel, Los baños de Argel y la Historia del cautivo interpolada en El Quijote. A finales del siglo XVI, Argel, corazón del Mediterráneo bajo el dominio del Imperio Otomano, alcanzó la mayor gloria de su historia gracias a las actividades corsarias. En este ensayo me gustaría presentar un cuadro del mundo socio-político y de la cultura multi-étnica en el Argel del tiempo de Cervantes. Es decir, un Argel que desempeña el papel de frontera entre varios mundos, desde donde Cervantes pudo observar una civilización diferente, pero no desde fuera sino que inmerso en aquella realidad.

Con el fin de realizar este objeto del ensayo, he consultado la magnífica obra de Antonio de Sosa, Topografía e hitoria general de Argel publicada en 1612 (reimpresión en 1927-29). Antonio de Sosa era un clérigo portugués y llegó a Argel en 1577 con otros 269 cautivos de la galera San Pablo. En los cuatro años que pasó en el baño(cárcel) de Argel como cautivo, este hombre conocedor de la cultura humánistica mantuvo una verdadera amistad con Cervantes. Topografía es una de las obras más representativas para obtener un amplio y detallado esquema histórico de Argel en el siglo XVI y, al mismo tiempo, será obra clave para el estudio del cautiverio de Cervantes.

La historia moderna de Argel empieza con la salida a escena de los hermanos Aruchi y Jeredín Barbarroja en 1516. Hasta los años que van de 1570 a 1580, esta ciudad marítima se va consolidando como centro de importancia o capital corsaria del Mediterráneo. Tiene unos sesenta mil habitantes y su población cosmopolita ---turcos, judíos, moriscos, árabes, berberiscos, etc.--- se comunica gracias a una "lengua franca". Entre ellos, los que dominaban la nueva sociedad argelina eran "los turcos de profesión" ---así los denominaba Sosa---, es decir, las nuevas gentes llegadas a Argel que han cambiado de fe y de ley cristianas pasando a convertirse en musulmanes. En un alto porcentaje eran italianos del sur y de las islas. Según Sosa, "Los turcos de profesión son todos los renegados que, siendo la sangre y de padres cristianos, de su libre voluntad se hicieron turcos....Éstos y sus hijos, por sí solos, son más que todos los otros vecinos moros y turcos y judíos de Argel".La mayor parte de ellos se dedicaron a la industria principal de Argel, o sea, al corso en el Mediterráneo. En realidad, en 1581, entre los treinta y cinco arraeces(capitanes) de las naves corsarias, veintiuno de ellos eran nuevos convertidos al Islam. Por otra parte, entre esos "turcos de profesión" aparecieron alugnos que llegaron a ser gobernadores de Argel. Por ejemplo, el gran personaje Euch Alí, Calabrés de origen, fue caputurado en 1536 ó 1537, a la edad de 18 años. Reniega de la religión cristiana y se convierte en hombre de confianza de Dragut, el gobernador de Trípoli. Finalmente, en 1568, ascendió a gobernador de Argel. Como hombre de destacada importancia, era objeto de las atenciones de los servicios secretos españoles que establecieron negociaciones con él y querían competir con el Imperio Otomano.

La gente de Argel tiene un origen popular o humilde y se va enriqueciendo con el corso y con el comercio a lo largo del siglo. Ellos crearon una sociedad abierta, biling ista de mestizaje cultural de frontera. En ella había una gran movilidad social o de posibilidad de ascenso social rápido para alguien sin particulares virtudes. Se caracterizaba al mismo tiempo por una gran permisividad en lo sexual, alejada de los modos rigurosos de una sociedad como la cristiana-inquisitorial de la España de la época.

No es de extrañar, por tanto, la fuerte impresión que produce este medio cosmopolita en un cristiano, además eclesiástico, como Sosa, que no duda en criticar esta sociedad "sin honra". En las obras de Cervantes, el gran objeto de las críticas será también el renegado malo. Cervantes aprovecha cualquier ocasión para condenar a aquellos que han cambiado de ley y actúan con mala fe contra los de su sangre considerándolos los principales causantes de los delitos de las costas y marinas españolas.

En la Edad Moderna de España o Europa, la imagen de una "Berbería cruel" fue penetrando progresivamente en la sociedad. Sería también un tema interesante investigar cómo contribuyeron a propagar tal imagen aquellos que regresaron del mundo islámico al cristiano ---como Sosa o Cervantes---, con la experiencia de haber tenido estrecho contacto con los "renegados" de la frontera. Sin embargo, eso rebasa el límite de este ensayo y lo dejó para otra ocasión.

 

La conquista de Mallorca por Jaime I con "Libre dels feyts"

por Iku Hayakawa

En la historia de Cataluña medieval, el reinado del rey Jaime I era el gran período de transformación. Cuando la expansión territorial hacia el Francia meridional había acabado por el matrimonio político, Jaime I varió del rumbo hacia el Mediterráneo, a donde la Reconquista' estaba parado en temporalmente. La conquista de Mallorca era un punto de partida. Mallorca era una base de actividad comercial, y también en Barcelona fomentando el crecimiento económico, estaba transformando su sociedad. Pero la situación real de la conquista de Mallorca no se han estudiado y apenas se refieren en unas crónicas contemporáneas. Casi no se investiga. El objeto de este comentario es considerar esa situación real y el significado de la conquista de Mallorca, como era el primer paso del avance al Mediterráneo, mediante "Libre dels feyts " de Jaime I.

La conquista de Mallorca en "Libre dels feyts" ocupa los capítulos de 47 a 107, y es incomparable con la conquista de Valencia que ocupa el 40% en el mismo libro. Pero "Libre dels feyts" muestra el rostro verdadero del rey, aun cuando se omitió unas partes inconvenientes para el rey mismo. Como mencioné anteriormente, "Libre dels feyts" se valora en más significativo de todos los documentos que se narran sobre la conquista de Mallorca, porque es abundante tanto en su calidad, como en su volumen. Aparte se manifiestan las descripciónes que no las adquieren otras crónicas, por hacer el relato del progreso de la conquista para el rey personalmente.

Al considerar el proceso de la conquista de Mallorca centrando en la transición de iniciativa, puede dividir en dos partes depués de los ataques generales de capítulo 88. Del proyecto de la conquista de Mallorca, por consejo y ayuda' en las Cortes, y salida del puerto hasta desembarcar en la isla, los barones y comerciantes catalanes quienes estaban en los Montcadas, fueron los hombres claves y ellos tomaron la iniciativa ciertamente. No obstante, aunque la expedición en sí empezó con la intención de los barones y comerciantes, para Jaime I fue una ocasión en la que hizo dirigir hacia las tierras musulmanas, mientras sufría por las luchas entre los nobles. Las vistas de los barones que se apegaron a obtener el territorio interior, habían llegado al estado de saturación, y los que realizaron el avance en el Mediterráneo fueron sucederos de los condes de Barcelona. Y Jaime I modificó la Cruzada de la Gloria del Dios', la conquista de Mallorca para suplir las faltas de finanzas y fuerzas militares por auxilio al exterior. Comenzaba la transición de iniciativa por las muertes en la batalla de don Guillén de Montcada y don Ramón, quienes iban a llevar delantera en el ataque de Porrassa (capítulo 68). Aunque los que afligieron por las fuerzas, inclinaban a dependerles, la situación era favorable para Jaime I por su fortalecimiento de poder. Efectivamente en disposición del ataque general, después de la caída de Montcada, los cristianos cumplían sus obligaciones. El tiempo cuando declinó rápidamente su iniciativa de Jaime I, fue desde que el consejo decidió a denegar la oferta del rey de Mallorca (capítulo 80). Ese asunto provocó a la oposición entre la casa de Montcada y el grupo de Nuño. Los cristianos básicamente estaban en el ejército del carácter heterogéneo y mostraban sus intereses por los beneficios. Pero, Jaime I fortalecía su poder que en el momento del acto del saqueo a causa de la ocupación de la ciudad. Jaime I distribuyó un solar, el edificio de la atarazana y cuatro galeras a la Orden del Hospital que no había participado en esta conquista. Lo que dos Ordenes y las galeras podían estar todo el tiempo en Mallorca, indica que Jaime I lo comprendió no sólo como la base del comercio, sino también como la base estratégica del ejército en el Mediterráneo occidental. La conquista de Mallorca tuvo por objetos siguientes la conquista de Valencia para eliminar la influencia musulmana en Mediterráneo occidental y conseguir el derecho marino.

Desde la conquista de Mallorca empezó a extenderse las rutas comerciales por el Mediterráneo y la economía en Barcelona se encontró en la fase de desarrollo. Los comerciantes, que han dedicado al comercio del Mediterráneo, obtenían bastante de la economía barcelonesa, por otro lado, los ascensos se formaban los órganos administrativos como las Cortes y Consell de Cent. Simultáneamente, fue promovido las industrias domésticas en Barcelona donde la ciudad medieval formaba el fundamento del progreso. A Jaime I le facilitó la conquista de Valencia a causa de tener precedente de la conquista de Mallorca. Valencia mantuvo el poder economía de alto nivel, y Mallorca hizo funcionar con suficiencia como la base comercial, por lo tanto, los que fueron el motivo directo del plan de el Imperio del Mediterráneo' para los que sucedieron a Jaime I en los reyes de Cataluña-Aragón. Desde el final de siglo XIII, Mallorca fue utilizado como un lugar del abastecimiento de alimentos para la conquista de Valencia y destinado a la guarnición militar cuando ganaron de Sicilia y Cerdeña. Mallorca nunca había abandonado su posición como el punto de comercio intermediario, lugar del transbordo y el almacenamiento desde la conquista de Sicilia.

La conquista de Mallorca situó como la base de el Imperio del Mediterráneo' en la historia de Cataluña medieval, en la cual se construía en el final del siglo XIII, como se consideraba la expansión del reino por el Mediterráneo después de la conquista de Mallorca.

 

Número 20 (diciembre 2006)

 

Un aspecto de las relaciones entre la monarquía y la ciudad de Sevilla a fines del siglo XV: Actividades de Juan de Silva, Asistente real, y sus oficiales subordinados, 1482-1492

por Hiroshi Shiina

En el presente artículo intentamos aclarar un aspecto de las relaciones entre la monarquía de los Reyes Católicos y la ciudad de Sevilla desde 1482 hasta 1492, a través del análisis de la composición, la condición social, la cualidad, las misiones, y las actividades de Juan de Silva, Conde de Cifuentes y Asistente Real; Fernando Yáñez de Lobón, Lugarteniente de Asistente y otros oficiales reales que fueron enviados en esa época.

Juan de Silva fue heredero de la casa del Conde de Cifuentes, que formaba parte de la oligarquía urbana de Toledo y que tenía señorío en la parte norte de Castilla la Nueva . Participó en la Guerra de Sucesión desde 1474 hasta 1479 a favor de Isabel la Católica. En septiembre de 1482 Silva fue nombrado Asistente Real, sucediendo a Diego de Merlo (nombrado en 1478 y fallecido estando en el puesto), y estuvo en ese puesto hasta 1500. Es de suponer que para el nombramiento de un noble titulado al oficio administrativo sevillano tuvieron en cuenta las situaciones causadas por la Guerra de Granada, y de hecho Silva acudió varias veces a las expediciones en el Reino de Granada. Estuvo como prisionero desde 1483 hasta 1485. En 1487 desempeñó un papel importante en el negocio de la capitulación de Velez Málaga. Por supuesto, fue tarea importante del Asistente Silva movilizar los recursos humanos y materiales de la ciudad más populosa y activa de Andalucía para el cumplimiento de la Guerra de Granada, pero parece que de él esperaron más que utilizara esos recursos en el campo de batalla: En otras palablas, Juan Silva en esa época fue un ejemplo típico y pleno del "Corregidor de capa y espada".

Mientras Juan de Silva participaba en las expediciones, el control de la administración urbana en Sevilla fue encargado a los oficiales subordinados. Entre ellos, fue importante el papel del licenciado Fernando Yáñez de Lobón, que fue nombrado Lugarteniente de Asistente en 1485. Ya antes de esto, a Lobón le habían enviado a Sevilla algunas veces para resolver varios problemas; por ejemplo, la tasación de los bienes confiscados por la Inquisición, el arbitraje del problema entre Sevilla y Carmona en torno al impuesto sobre las mercancías que pasaban por aquella ciudad, el arreglo de los conflictos que tuvieron lugar entre la familia del difunto Diego de Merlo y algunos vecinos sevillanos, etc. Los trajabos de Lobón como Lugarteniente, hasta su muerte repentina en 1488, ofrecen un ejemplo típico de las actividades del "Corregidor de pluma". Sin embargo, cuando tuvieron lugar algunos conflictos entre la familia del difunto Lobón y los vecinos de Sevilla, los Reyes Católicos intentaron resolver ese problema por su propia iniciativa, a través del envío de personajes de su confianza; este proceso ofrece un contraste con el caso de otros oficiales subordinados del Asistente, sometidos a las Residencias instistucionales y periódicas.

Entre los oficiales reales que fueron enviados a Sevilla desde 1482 hasta 1492, incluido el Asistente antecesor Diego de Merlo, se mezclaron personajes de diverso tipo a la luz de algunos criterios del oficial "moderno" (origen de baja nobleza o de burguesía, letrado con título universitario, mandato limitado, sumisión a la Residencia ), desde Juan de Silva "el menos típico" hasta sus suboficiales "los más típicos" (entre ellos puede ponerse Diego de Merlo como "menos típico" y Fernando Yáñez de Lobón como "más típico"). Suponemos que la causa directa de esta "heterogeneidad" de oficiales reales fue el hecho de que, los personajes que trabajaron por comisión real durante esos 10 años en Sevilla, se enfrentaron con una doble tarea, es decir, servir al cumplimiento de la Guerra de Granada por una parte, y resolver los problemas que tenía la mayor ciudad andaluza por otra. Además de esto, es de suponer que la "dificultad" y la "complejidad" del gobierno de la capital de un "Reino" que componía la Corona de Castilla, en donde la nobleza titulada formaba parte de la oligarquía urbana, reflejó la "variedad" y la "heterogeneidad" de los oficiales reales enviados. Para investigar este último asunto más a fondo, será necesario tener en cuenta otras instituciones aparte del concejo (Alcázar Real, Atarazanas Reales, Casa de la Moneda ...) y mirar con un alcance más largo en el tiempo.

 

Relaciones entre los cristianos y los musulmanes: Visión de los musulmanes por parte de los cristianos de la primera mitad del siglo XII

por Yuga Kuroda

Según dice el hispanista Richad Fletcher, desde el punto de vista de la visión de los musulmanes, entre finales del siglo XI y la primera mitad del siglo XII, se produjo un cambio decisivo, con el que la mentalidad de los cristianos se convirtió en una mentalidad más religiosa, llena de providencialismo y de odio a los musulmanes como enemigos de Dios. Según esta opinión, siempre la Reconquista ha estado estrechamente vinculada a la influencia de las Cruzadas.

El objetivo de mi artículo es re-clarificar la realidad histórica de la visión de los musulmanes de la primera mitad del siglo XII, utilizando no sólo la crónica fundamental para conocer el reinado de Alfonso VII que se llama Chronica Adefonsi Imperatoris, sino también otras crónicas tanto cristianas como musulmanas e algunos documentos de esta época. Me dedicaré a investigar específicamente la situación del reino castellano-leonés bajo el reinado de Alfonso VII.

En primer lugar, el cronista de Chronica Adefonsi Imperatoris piensa que existen dos tipos de musulmanes. Los andalusíes se llaman Agareni, mientras que los almorávides se denominan normalmente Moabites. En esta crónica se menciona a veces que Agareni desean incorporarse al imperio de Alfonso VII pagando tributa regalia, es decir, las parias o tributos. Además, cuando Zafadola, descendiente de los reyes hudíes de Zaragoza, se hace vasallo de Alfonso VII, el cronista utiliza la misma frase que en los vasallajes de los reyes, condes y nobles cristianos. No hay ninguna diferencia entre Zafadola y los dirigentes cristianos en cuanto al tratamiento. De hecho, otras fuentes históricas nos relatan que existen otros príncipes musulmanes que se hacen vasallos de Alfonso VII, por ejemplo, el gobernante almorávide de al-Andalus Ibn Gāniya, el cadí cordobés Ibn Hamdīn e Ibn Mardanīsh de Valencia y Murcia, el llamado Rey Lobo. Si observamos algunos documentos, podemos saber que no sólo Córdoba se incorpora a su imperio bajo el dominio de Ibn Gāniya de 1146 a 1148, sino también Ibn Mardanīsh se considera como vasallo auténtico de Alfonso VII, e aparece como vasallo junto a los reyes navarros, a los condes de Barcelona. Alfonso VII se proclamaba imperator…super mauros et super christianos, con lo cual tenía deseo de proteger oficialmente a los musulmanes que estaban dentro de su imperio.

En segundo lugar, es verdad que encontramos noticias en las fuentes de esta época en las que podríamos ver la influencia de las Cruzadas, pero son pocas frases, no muchas, ni siquiera todas, por lo cual es imposible hablar de un cambio radical en la primera mitad del siglo XII desde el punto de vista de las relaciones entre los cristianos y los musulmanes.

En tercer lugar, se mantuvieron las costumbres en caso de guerra, que ya se habían establecido en el siglo XI, cuando todavía no se había producido el movimiento occidental de las Cruzadas. Estas costumbres de guerra permiten que los sitiados soliciten algún periodo de tregua, normalmente 30 días, a los sitiadores para pedir refuerzos y después, con una capitulación "tolerante", los sometidos puedan quedarse, respetando sus cuerpos, su religión y sus bienes. Esto significa que la guerra del siglo XII entre los cristianos y los musulmanes mantendría el mismo proceso que la de los siglos anteriores, cuando todavía no existe la idea de Cruzada.

Todas estas cosas que he tratado nos llevan a la conclusión de que los cristianos, mejor dicho, la elite cristiana pensaba que los musulmanes no eran enemigos irreconciliables, ni enemigos de Dios que tenían que aniquilar u expulsar completamente de la Península Ibérica, sino que eran objeto de incorporación al imperio de Alfonso VII. Esta visión de los musulmanes es muy diferente de la idea de la Cruzada occidental. En realidad, se sabe que hasta el final de la conquista definitiva de Granada los musulmanes para los cristianos peninsulares seguirían siendo meros enemigos políticos, más que enemigos de Dios. En la España medieval, no hubo espacio suficiente para realizar el plan de las Cruzadas, el que los ecclesiásticos europeo-occidentales desarrollaron y ampliaron, porque allí necesitaban siempre conciliarse y pactar con los musulmanes reales.

 

Un aspecto de la construcción del Estado Español contemporáneo en el proceso del proyecto del ensanche de Madrid del siglo XIX.

por Masuo Sasano

Este artículo intenta estudiar el proceso del proyecto del ensanche de Madrid y sus transformaciones urbanas, para comprender la influencia del cambio de la España del siglo XIX en Madrid y el papel que hizo la Administración del Estado en la reforma del espacio urbano de Madrid por medio del proyecto. En 1860 fue aprobado el proyecto del ensanche de Madrid, elaborado por el ingeniero Carlos María de Castro (1810-1893), para disponer alrededor del casco antiguo de la capital española una amplia zona denominada "ensanche". En realidad, el proyecto quedó desvirtuado y avanzó lentamente, pero, sin duda, renovó la Madrid rodeada de una cerca del siglo XVII y configuró una parte fundamental del desarrollo urbanístico hasta ahora.

Uno de los rasgos básicos del proyecto de Castro fue la amplitud de la superficie sobre la que se proponía realizarlo, que era sustancialmente tres veces mayor que la del casco antiguo. El trazado de las calles del ensanche se organizó sobre la base de una retícula ortogonal. Castro concebió una ciudad cerrada por el paseo de Ronda, una nueva cerca y un foso exterior, conservando la idea defensiva tradicional. También planteó la zonificación social y funcional del espacio, la distribución de los edificios para servicios públicos, zonas verdes, etc.

Por qué se realizó el proyecto del ensanche de Madrid a mediados del siglo XIX? Porque Madrid fue la capital de España y una de las grandes ciudades en que repercutieron los diversos cambios del siglo, como el aumento demográfico, las innovaciones tecnológicas, el desarrollo de los medios de transporte, la industrialización. Estas repercusiones estaban apareciendo en Madrid, en el espacio urbano : la enorme inmigración, el aumento de tráfico, la aparición del ferrocarril, la consolidación de barrios extramuros, etc.

Además, durante el reinado de Isabel II, que empieza en 1833, la Administración del Estado se reorganiza y agranda con la centralización del poder. En la época de la Monarquía absoluta, las oficinas gubernamentales, meras agentes del poder ejecutivo de la Corona, estuvieron necesariamente situadas muy cerca del Palacio Real. Pero la división provincial de 1833, una de las reformas administrativas realizadas bajo el sistema liberal, constituyó la estructura básica para la centralización y la unificación del Estado.

El control gubernamental del territorio nacional, mediante la reforma tributaria y la creación de la Guardia Civil, que exigía el aumento de la plantilla del gobierno y el volumen de sus negocios, causó la reorganización de la administración. Los ministerios, que necesitaban nuevos lugares y edificios, se trasladaron a varios lugares de la ciudad a mediados del siglo XIX. En especial, el Ministerio de Gobernación, que fue el nuevo centro del poder estatal, se instaló en la Puerta del Sol, foco importante de la ciudad. No era extraño que en la Real Orden del 6 de octubre de 1846 y en el Real Decreto del 8 de abril de 1857, el Ministerio de Gobernación y el de Fomento que descendió de aquel ministerio expresaran la voluntad de transformar el espacio urbano muy reducido del siglo XVII.

La Real Orden del 6 de octubre de 1846 quedó sin vigencia por la rotunda oposición municipal, abanderada precisamente por el concejal Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882), incitando a la reforma y la densificación del casco antes que proceder a la ampliación de la ciudad y también atendiendo a los intereses de los propietarios. Se nota que había un gran contraste entre las líneas del Estado y las del ayuntamiento y que el primero iba a intervenir por su propia iniciativa en la actividad urbanística que en la mayoría de los casos había sido netamente municipal hasta entonces. Esta iniciativa del Estado se repite también en el Real Decreto del 8 de abril de 1857.

Sin embargo, el Real Decreto de 1857, que propuso el proyecto del ensanche de Madrid, no fue rechazado por el Ayuntamiento. En el casco antiguo fueron más graves los problemas urbanos de higiene, hacinamiento, escasez de viviendas y congestión de tráfico. Y además los trabajos conducentes al ensanche, es decir, el agua y el ferrocarril avanzaron a partir de 1850. La ampliación de la ciudad la exigirían la fuerza de los hechos visibles : la implantación del ferrocarril, la traída de las aguas del Canal de Isabel II, la consolidación de barrios extramuros, etc.

El proyecto de Castro, que fue elaborado en poco tiempo, tardó mucho en consumarse y se vio sometido en su desarrollo a procesos de deterioro y desvirtuamiento. Una de las razones principales que llevaron a esas situaciones consiste en la idea del proyecto en sí. El Estado le había mandado a Castro superponer la rigurosa retícula ortogonal en el barrio extramuro preexistente de Chamberí, lo cual dio lugar a una contundente oposición al proyecto de sus propietarios. Se puede decir que la decisión imprudente del Estado que no había considerado bien la realidad de Madrid condujo al proceso de retraso y deterioro del proyecto.

Las alternancias del poder también influyeron en el proceso del proyecto de Castro. Por ejemplo, el Ayuntamiento destituyó a Castro de los cargos de director facultativo de las obras del ensanche en octubre de 1868 con el pretexto de los incidentes de Chamberí, aunque se cree que su destitución estaba relacionada con la renovación de los concejales que ocurrió con la revolución de septiembre de 1868. Ángel Fernández de los Ríos (1821-1880), uno de los nuevos consejales, hizo una dura crítica al proyecto de Castro. Es posible que su crítica fuera dirigida al régimen de Isabel II.

Después de la aprobación del proyecto de Castro, el Estado promulgó las distintas leyes de Ensanche para llevarlo a cabo. Pero, lejos de responder a la idea urbanística de Castro, estas leyes la desvirtuaron. En conclusión, lo importante para el Estado no fue realizar la idea de Castro, sino ensanchar la ciudad de cualquier forma. El proyecto de Castro fue necesario para dar un paso hacia la ampliación de la capital, pero, en realidad, avanzó sin relación con su idea, ajustándose a los intereses locales.

 

Número 21 (diciembre 2007)

 

La política de Gregorio VII y Urbano II en Cataluña y su consecuencia: un caso de la extensión de las actividades de la Iglesia Romana en el Mediterráneo

por Toshihiro Abe

Los papas de la época de la Reforma Gregoriana, sobre todo Gregorio VII y Urbano II, intentaron extender sus actividades a España, que prácticamente se mantenía algo alejada con relación a la Iglesia Romana. En Cataluña, donde los príncipes laicos y los clérigos habían mantenido contacto con el Papado desde las épocas anteriores, los Papas actuaron más activamente. En este estudio, intenté analizar la política de los Papas y su consecuencia en Cataluña utilizando los documentos pontificales de la época.

En esta época, la Iglesia Romana pretendió alcanzar cierta autoridad e influencia alrededor del Mediterráneo. Siguiendo esta estrategia, en el pontificado de Alejandro II (1062-1073), la Iglesia Romana tomó contacto de manera activa con Cataluña por primera vez. Él envió su legado pontificio a la Península y empezó las actividades de la reforma eclesiástica. Su sucesor, Gregorio VII (1073-1085), actuó enérgicamente para aumentar su influencia política-religiosa e intentó avanzar la reforma como la renovación de la vida sacerdotal en Cataluña. Él envió sus legados a Cataluña, promulgó las bulas, y su legado dirigió un concilio para la reforma en Cataluña. Esta política del Papa tuvo gran éxito en Cataluña, donde existía una situación política muy caótica en la que los obispos, abades y magnates querían tener la protección de la Iglesia Romana. Los obispos de Cataluña visitaron Roma para obtener el apoyo del Papa y participaron en reformas tales como la renovación de la vida sacerdotal y la introducción de la regla agustiniana. Por su parte el pontífice consiguió algunas donaciones y permitó las exenciones a algunos monasterios en Cataluña. Algunos magnates donaron los terrenos a la Iglesia Romana y prestaron el juramento de fidelidad al Papa y se convirtieron en súbditos pontificiales. Podemos observar que la influencia papal, los bienes y las iglesias que se encontraban bajo la órbita del Papa iban en aumento. Con el aumento de su influencia, el pontífice intervino en los asuntos políticos también. Apareció cierta vinculación entre Cataluña y la Iglesia Romana.

En el pontificado de Urbano II (1088-1099), apareció un nuevo objetivo; Urbano intentó la reorganización de la Iglesia en el contexto de la centralización de esta institución. En el caso de Cataluña, el Papa intentó poner a la Iglesia de Cataluña, tanto a los obispados como a los monasterios, bajo la dirección de personas fieles a él. En su plan, los clérigos seculares de Cataluña tendrían que pertenecer al arzobispado de Toledo y los clérigos regulares a los monasterios francos. Por otra parte, quería impulsar la conquista y la restitución del arzobispado de Tarragona como un elemento de la reorganización bajo su dirección. El Papa confió esta conquista al obispo de Vic, su condfidente en Cataluña. En esta política, la Iglesia de Cataluña tendría que obedecer a los personajes fuera de Cataluña. El plan de la conquista tendría que desarrollarse bajo la dirección de un obispo y no de los príncipes laicos como el conde de Barcelona.

A partir del análisis de los documentos, queda claro que estas tres políticas del Papa, es decir, la centralización de los obispados bajo la autoridad del arzobispado de Toledo, la dependencia de los monasterios de Cataluña con los monasterios francos y la conquista de Tarragona no tuvieron éxito, debido a la reacción de Cataluña ante tal política. En cuanto a la primera política, la Iglesia de Cataluña no obedeció al arzobispado de Toledo. En cuanto al segundo objetivo, tampoco tuvo éxito porque había conflictos entre la Iglesia de Cataluña y los monasterios francos. En el caso del monasterio de Sant Cugat del Vallés, podemos observar detalladamente el pleito a partir de los documentos procesales. La parte de Cataluña ganó en este asunto y podía mantener su independencia frente a las disposiciones del Papa. El tercer objetivo del Papa, la conquista de Tarragona, tampoco tuvo éxito. Finalmente el obispo de Vic no pudo conquistar Tarragona a pesar de los apoyos del Papa.

En resumen, fracasaron las políticas del Papa que se planearon sin tener en cuenta la situación propia de Cataluña. La Iglesia de Cataluña no siempre obedeció a las políticas del Papa y empezó a tener su propia política.

Durante este proceso, disminuyó la autoridad del obispo de Vic, el confidente del Papa en Cataluña, y el obispado de Barcelona disfrutó de cierta importancia en la Iglesia de Cataluña. En la época posterior, el obispo de Barcelona tuvo la iniciativa en la conquista de Tarragona y la reforma eclesiástica de Cataluña cooperando con el conde de Barcelona. Es decir, los personajes de Cataluña empezaron a tomar la iniciativa en las políticas que procedían del Papa. Ellos conquistaron Tarragona y formaron el arzobispado propio de Cataluña. En los años posteriores, la reforma eclesiástica avanzó en el marco del arzobispado bajo la dirección de los personajes de Cataluña, no del Papado.

Se puede decir que las actividades de la Iglesia Romana de la época tuvieron cierta importancia en en desarrollo de Cataluña en dos puntos. Primero, Cataluña obtuvo cierta vinculación con la Iglesia Romana, es decir, cimentó la relación con el mundo latino-católico y empezó a componerse como una parte de éste a través de las actividades de los Papas. Segundo, con la influencia de la política pontificia, se formó el propio arzobispado de Cataluña teniendo a los personajes de Cataluña como líderes y la gente de Cataluña empezó a tratar los asuntos eclesiásticos de la región por su propia cuenta. Podemos observar que fue una época importante para el desarrollo de Cataluña como región.

 

El culto de los santos en las ciudades castellanas modernas

por Shunta Uchimura

En los países católicos modernos floreció el culto a los santos, y también en la comunidad de Castilla, tanto urbana como rural, se activó el culto como la religión popular. Recientemente el investigador de la historia urbana, el Dr. F. Martínez Gil, lo califica no sólo de religiosidad popular sino también de instrumento de la integración social por la oligarquía urbana. Según él, la oliagarquía encubrió su opresión en la sociedad urbana por el culto compartido con el pueblo. En el presente ensayo, desde el punto de vista de la política oligárquica, analizaremos el culto de Santa Leocadia (patrona de la ciudad de Toledo) en la segunda mitad del siglo XVI. Por la lectura del documento sobre la fiesta dedicada a ella mostraremos el acto de la representación por la oligarquía toledana y su estrategia política.

Santa Leocadia era una de los tres patrones santos propios de Toledo. Esta santa murió en la gran persecución contra los cristianos en 304. Aunque era objeto de culto por los toledanos medievales, su reliquia estaba en Flandes. Puesto que en Toledo la autoridad urbana y la iglesia local en el siglo XVI se esforzaron para recuperar las reliquias de sus patrones, la de Leocadia fue transportada de Flandes a Toledo con las ayudas del rey y de la compañía de Jesús. El jesuita castellano Miguel Hernández trasladó esta reliquia, y gracias a su relación es posible analizar la fiesta para celebrar su regreso el 26 de abril de 1587 con la presencia del rey Felipe II.

Por el análisis de esta fiesta podemos conocer la estrategia política de la oligarquía, porque en dicha fiesta había no sólo representaciones de la imagen religiosa de Leocadia sino también de la imagen política del rey con un intento claro. Sus detalles son los siguientes:

1) Lo interesante es que esta fiesta tuvo un carácter similar a la ceremonia de la entrada real a Toledo por Felipe II en 1559. En ambas entradas, del rey y de la reliquia de Santa Leocadia, la oligarquía los acogió delante de la puerta de la ciudad y celebró la procesión bajo el palio hasta la catedral. Ya que el palio era un instrumento especial para la fiesta del Corpus Christi, solamente el rey y la patrona santa podían utilizarlo. Por el uso de este palio la oligarquía representó a ambos como dos protectores de la ciudad de Toledo con la santidad religiosa.

2) Por otro lado, la oligarquía expresó el mensaje político al rey. En esta fiesta la autoridad urbana fabricó los tres arcos de triunfo dedicados al príncipe Felipe, Santa Leocadia y el rey Felipe II. Alrededor de cada uno de ellos, la oligarquía toledana dispuso las dedicatorias en latín y las pinturas de El Greco. En el tercer arco dedicado a Felipe II la oligarquía conmemoró principalmente las obras políticas reales, y al contrario hubo pocas menciones de los amparos religiogos reales, como la ayuda para trasladar la reliquia. Es decir, las pinturas alegóricas fueron pintadas para celebrar la sucesión del trono portugués por Felipe II en 1580. En una de las dichas pinturas la gente pudo ver una imagen en la que el río Tajo era navegable desde Toledo a Lisboa, porque desde 1581 la ciudad de Toledo lo excavaba para la navegabilidad con ocasión de la unión de las coronas castellana y portuguesa. En este contexto Felipe II fue nombrado como el buen rey, y Toledo como la gloriosa ciudad floreciente gracias al comercio con Lisboa por el río Tajo al amparo del rey. Por lo tanto, aunque esta fiesta fue fundamentalmente religiosa, la oligarquía expresó el vínculo político entre su ciudad y el rey. Podemos decir que la oligarquía intentó ofrecer al rey el mensaje político, y que es posible estimar que su estrategia de la representación fue pricipalmente dedicada al rey. Aunque en realidad Felipe II había cargado impuestos graves a las ciudades castellanas, o más bien por eso, la oligarquía toledana intentó construir la colaboración política con la realeza con ocasión de la fiesta religiosa y del contacto directo con el rey.

Llegamos a la conclusión de que en la ciudad de Toledo el culto de su patrona santa era el escenario del acto de la representación por la oligarquía urbana, y que la oligarquía lo utilizó para estabilizar su dominio de la sociedad urbana. Sin embargo, a diferencia de la opinión de Dr. Martínez Gil, el objeto principal de la representación por la oligarquía no era el pueblo sino la realeza, y la representación del rey fue utilizada para expresar el afán de construir un vínculo ideal entre el rey y la ciudad. No obstante, nuestro análisis es simplemente sobre un aspecto de la variedad del culto de los santos en las ciudades castellanas modernas, y hay que seguir la investigación de otros casos y profundizar en el análisis.

 

El problema inmigratorio en Cataluña en la década de 1930

por Yosuke Satoa

En las décadas de 1910-1920, Cataluña experimentó una gran ola inmigratoria. La mayoría de los inmigrantes era originario del resto de España, como Valencia, Aragón, Murcia y Andalucía. La fuerte corriente inmigratoria arribada a Cataluña causó varios problemas sociales como el problema del desempleo, actos criminales, el deterioro de la sanidad pública y la escasez de viviendas, y despertó una profunda preocupación por la decadancia de la raza catalana. En la década de 1930, el problema inmigratorio fue discutido activamente por demógrafos, racistas, periodistas, etc. El debate se enfocó en los "murcianos" sobre todo. Este artículo intenta estudiar por qué el problema inmigratorio que subrayó a los "murcianos" se discutió en la década de 1930, arreglando e integrando todo lo posible los resultados de estudio sobre la inmigración acumulados hasta ahora, como los estudios demogáficos y sobre la segregación espacial y social dentro del espacio urbano. Además, intenta aclarar que el aspecto cultural, más que el número de inmigrantes, fue escencial para el problema inmigratorio.

La gran ola inmigratoria a Cataluña en las décadas de 1910-1920 se produjo por una fuerte demanda de mano de obra a causa de la industrialización de Cataluña durante la Primera Guerra Mundial y las obras públicas realizadas en Barcelona durante la Dictadura de Primo de Rivera. La mayoría de los inmigrantes no catalanes como trabajadores no cualificados afluyó a Barcelona y otras ciudades industriales como Sabadell, Badalona y l'Hospitalet. Según el censo de 1930, la población inmigrante no catalana en Cataluña constituía un 19.6% de la población total y en Barcelona más de un 37%. Los provenientes de Valencia y Aragón habían afluido gradualmente en el proceso de industrialización de Cataluña a partir de la segunda mitad del siglo XIX. En las décadas de 1910-1920, la inmigración arribada a Cataluña se diversificó y procedía de casi todas las regiones españolas. Especialmente, los inmigrantes del sureste de España arribaron a Cataluña como trabajadores debido a que muchos jornaleros de las áreas agrícolas en el sureste vivían en la pobreza a causa de la inflación a partir de la Primera Guerra Mundial. Por eso, en la década de 1920, el número de inmigrantes originarios de Murcia y Almería aumentó rápidamente. Los murcianos y almerienses se confundían y llegaron a llamarlos "murcianos" a todos.

En Barcelona y los municipios periféricos, se produjo una grave escasez de viviendas a causa de la llegada masiva de inmigrantes. La mayoría de los inmigrantes eran trabajadores no cualificados que estaban mal pagados y se vieron obligados a vivir en barracas muy mal concentradas en las áreas marginales de la ciudad. Para resolver este "barraquismo", se construyeron viviendas públicas llamadas "casas baratas". El proyecto de las casas baratas concentró a los inmigrantes en áreas totalmente suburbanas y causó un antagonismo entre los inmigrantes y los habitantes catalanes como el caso de Santa Coloma.

En el barrio de Collblanc-la Torrassa en l'Hospitalet, casi todos los habitantes eran nacidos fuera de l'Hospitalet. En especial la proporción de los habitantes nacidos en Murcia y Almería era alta (un 26% de la población total), por lo tanto Collblanc-la Torrassa llegó a llamarse "Murcia Chica". A causa del asentamiento de los inmigrantes de Murcia y Almería, que vivían en viviendas malas llamadas "passadissos", hablaban castellano, y conservaban culturas y costumbres diferentes de Cataluña, se produjo una fricción entre los habitantes de Collblanc-la Torrassa y los de otros barrios dentro de l'Hospitalet. Carles Sentís, periodista, cubrió el barrio de la Torrassa y publicó una serie de reportajes en el semanario el Mirador entre octubre de 1932 y enero de 1933 sobre los problemas de la inmigración, en especial los inmigrantes de Murcia y Almería, como la propagación del tracoma y el anarquismo radical. Desde entonces, aumentaron los artículos sobre el barrio y los murcianos y almerienses en varios periódicos.

Por los reportajes de Sentís y otros artículos, se produjó una mitificación como si Collblanc-la Torrassa fuera la comunidad de los inmigrantes murcianos y el problema inmigratorio pudiera resumirse en el problema de los inmigrantes de Murcia y Almería, llamados "murcianos". Sin embargo, en realidad los murcianos y almerienses no obtuvieron la mayoría absoluta de la población inmigrante no catalana en Cataluña, Barcelona ni aún en Collblanc-la Torrassa.

Como factores de la mitificación, podemos observar la diferencia de linguística-cultural, el período y la forma de residencia. Los inmigrantes de Valencia y Aragón gradualmente afluían a Cataluña desde la segunda mitad del siglo XIX y los valencianos hablaban catalán. Por eso, podemos decir que los valencianos y aragoneses ya se habían integrado en la sociedad catalana en las décadas de 1920-1930. Por otra parte, los inmigrantes de Murcia y Almería llegaron en gran cantidad y en un período corto, agrupados según la región de la que procedían y hablaban castellano y conservaban culturas y costumbres diferentes de Cataluña. Además, podemos ver que la información más o menos magnificada del periodismo como los reportajes de Sentís formaron una mala imagen colectiva de los "murcianos".

 

Número 22 (diciembre 2008)

 

La Guerra Hispano-Americana(1989) y los problemas de España -La financiación y los presupuestos extraordinarios de España, destinados a los gastos ocasionados por la Guerra-

por Yukio Ishikura

La guerra Hispano-Americana es la que estalló en 1898 entre España,una de las monarquías tradicionales del Viejo Mundo y EE.UU.,la principal república del Nuevo Mundo. Este trabajo trata sobre la guerra en dos contextos. Uno referido a la historia de España, y el otro a los cambios del orden del Viejo Mundo, acaecidos pricipalmente en la segunda mitad del siglo XIX.

Aquí se define el orden del Viejo Mundo como el de los imperios dinásticos europeos que compartían la cultura cristiana, códigos de leyes de origen romano y respetaban leyes, costumbres y tratados comerciales en sus relaciones. Entonces el Viejo Mundo estaba transformándose y desintegrándose en una nueva sociedad internacional, no sólo debido a factores intrínsecos tales como la creciente población, la consiguiente migración a gran escala, el surgimiento de nacionalismos étnicos y el nacimiento de estados nacionales, sino también debido al factor extrínseco como la admisión de la existencia de nuevos paises tales como EE.UU., las naciones latino-americanas, Japón, China, etc.

Esta guerra acabó con los valores tradicionales españoles aflorando muchos ploblemas que hasta entonces permanecían sumergidos. También se puede afirmar que esta guerra, en conjunción con las corrientes históricas arriba mencionadas, aceleró la desintegración del orden del Viejo Mundo partiendo de la hipótesis de que los valores tradicionales españoles coincidieran con los de lo que hemos llamado el Viejo Mundo.

Desde este punto de vista, con este trabajo pretendo probar a través del análisis de la política y las prácticas de financiación del gobierno español de entonces, los dos puntos siguientes.Uno es calcular la carga financiera de España que se había agravado considerablemente por la guerra, y el otro, probar que la manera de pensar y forma de comportarse del gobierno español se apoyaba en el orden del Viejo Mundo.

 

La política monárquica y sus ejecutores en Sevilla al comienzo del reinado de Isabel la Católica: Acciones de los "Comisarios Extraordinarios", 1474-1478.

por Hiroshi Shiina

En el presente artículo intentamos aclarar los problemas políticos que la monarquía de los Reyes Católicos trató en Sevilla en la época desde la coronación de Isabel la Católica en diciembre de 1474 hasta el nombramiento del Asistente Real Diego de Merlo en agosto de 1478, a través del análisis de los cargos y las acciones de las personas que entonces fueron enviadas por la monarquía, dándosele a cada uno ciertas competencias para tratar algún problema específico que tuvo lugar en Sevilla, por la Carta de Comisión; a tales personas calificamos aquí los "Comisarios Extraordinarios".

En Sevilla en la época de 1474-1478, los Reyes Católicos en principio trataron de mediar entre dos bandos nobiliarios rivales, mientras mantenían influencia a través de un personaje más íntimo entre los jefes de ambos bandos: el Duque de Medina Sidonia. Después, con ocasión de la visita personal de los Reyes a Sevilla en 1477 y en 1478, trataron de poner fin a la lucha de los bandos y establecieron la asistencia y otras instituciones que mostraban la autoridad real en la ciudad: Los envíos de los Comisarios Extraordinarios cubrieron la ausencia de estas instituciones permanentes.

Ponemos algunos ejemplos de los Comisarios Extraordinarios que actuaron en Sevilla en esta época: Pedro de Silva, maestresala del rey, desempeñó los cargos relacionados con la acuñación y circulación de las monedas, junto con el doctor Antón Rodríguez de Lillo, consejero real, y en otra ocasión fue el encargado del llamamiento de la gente sevillana para la Santa Hermandad. Después fue nombrado teniente de Alcázar y Atarazanas Reales. Rodríguez de Lillo, por su parte, fue encargado del control de salida y entrada de los navíos del comercio africano y de la circulación del grano. Después fue nombrado receptor de algunos impuestos de la ciudad de Sevilla y otros pueblos del contorno. El doctor Rodrigo Maldonado de Talavera, consejero real y oidor de la Audiencia, fue nombrado Juez de los Términos para arreglar los problemas que tuvieran lugar entre los pueblos sevillanos, incluida la ciudad, sobre las jurisdicciones y los bienes comunes (después este oficio fue encargado a Diego de Merlo).

Entre tales Comisarios Extraordinarios, también se halla el famoso cronista Alonso de Palencia. Algunos documentos indican que Palencia desempeñó un papel importante en la ejecución de las políticas monárquicas en Sevilla, por ejemplo, la introducción de la Santa Hermandad, y por otra parte, que él mismo tenía varias relaciones humanas e intereses en la sociedad sevillana. Se observa que su servicio al monarca y el aumento de su presencia en Sevilla se relacionaban mutuamente.

En la época desde 1474 hasta 1478, los cargos y acciones de los Comisarios Extraordinarios desempeñaron cierto papel para mantener el orden en varios aspectos de la vida social de Sevilla, en nombre del rey y la reina, en lugar del Asistente Real. Para algunos de ellos, la ejecución de tal cargo llevó a obtener otro oficio sevillano más permanente. Después del nombramiento de Diego de Merlo, la mayor parte de sus cargos estuvieron sucedidos al Asistente Real y sus oficiales subordinarios, aunque algunos Comisarios Extraordinarios continuaban siendo enviados, para ayudar las acciones del Asistente Real por una parte, y para arreglar los problemas personales de éste por otra.

 

Adolfo Suárez contra los reformistas del régimen franquista

por Tomonari Nagata

En las Elecciones de 1977, UCD y PSOE ganaron 165 y 103 escaños respectivamente. Si vemos solamente los resultados, parece que los protagonistas de la campaña electoral y el proceso de la transición eran ellos. Aunque la batalla entre la oposición democrática y el gobierno era muy importante en aquellos momentos, pienso que es necesario observar los procesos políticos que se realizaron dentro del régimen, porque la muerte de Franco provocó grandes cambios. En este artículo, observaré dos grupos del régimen, que son el grupo de Manuel Fraga y el de Adolfo Suárez.

Fraga jugó un papel principal entre los reformistas del régimen franquista. Esta corriente tiene su origen en los aperturistas que intentaron institucionalizar politicamente y juridicamente los cambios dentro del régimen franquista durante los años sesenta. Después, los aperturistas se dividen en dos grupos diferentes que son los reformistas que intentaron introducir en España el régimen parlamentario y los continuistas que pretenden sobrevivir al régimen franquista después de la muerte de Caudillo. Fraga, cuando fue Ministro de la Gobernación, intentó reformar el régimen. La reforma dirigida por Fraga era concreta pero lenta. Por eso, la oposición democrática que quería la reforma más rápida y los continuistas que no aceptaban ninguna reforma, estaban muy descontentos con la propuesta de Fraga y no hubo más remedio que abandonarla. Por el contrario, Suárez no era un hombre reformista, él había desempeñado puestos importantes en el Movimiento. El rey Don Juan Carlos I conoció a Suárez cuando él ocupaba el cargo de Director General de RTVE y después, se lo recomendó al Presidente porque al rey le impresionó fuertemente por su ideas avanzadas. No se si Suárez tenía la idea democrática desde el principio, pero él consiguió la reforma con una sola ley. Puede decirse que la reforma dirigida por Suárez era completamente distinta comparada con la de Fraga.

Cuando Suárez llegó a ser Presidente, Fraga empezó a prepararse para ganar las elecciones, pero le faltaban fondos para luchar en la campaña electoral, por eso Fraga solicitó coraboración económica a Federico Silva que era uno de los gerentes del Banco Español de Crédito (BANESTO), pero las ideas de Silva eran de carácter continuista y por eso, aunque Fraga era reformista, la mayoría de los que participaron en el partido político que organizó Fraga que se llamó AP eran continuistas. Los líderes de AP pidieron a los procuradores, que participasen en la creación del nuevo partido político, y más de 180 procuradores se hicieron miembros de AP. En este momento, dichos procuradores representaban más de un tercio de las Cortes, y el Gobierno, para aprobar la ley para la reforma política (LPR), necesitaba la ayuda de AP. El gobierno y AP, convencieron a otros procuradores de que votasen a favor. Con su ayuda, las Cortes aprobaron la LPR y también, el pueblo español en el Referendum por mayoria absoluta.

En el año siguente, el Gobierno empezó a preparar las elecciones. Para demostrar que las elecciones que se iban a celebrar eran democráticas, el Gobierno necesitaba elaborar una ley de elección equitativa y un sistema de partido en que todo el mundo puediera participar. Y también, para lograr estos objetivos, el gobierno necesitaba desintegrar las instituciones del régimen franquista. El Gobierno logró estas reformas con un decreto-ley. Es decir, las reformas que dirigió Suárez era completamente unilaterales. Igualmente, en el proceso de elaboración de la ley de elección, Suárez conversó con la oposición democrática, pero no hubo acuerdo entre ellos.

El obstáculo más grande era la legalización de PCE, porque las Fuerzas Armadas se oponian. Por eso, Suárez prolongaba la decisión de legalizarlo, pero Santiago Carrillo, el secretario general de PCE, no quería prolongar esta situación. Carrillo volvió a España y presionó al gobierno para que legalizara al PCE, a raiz del funeral por las víctimas de la matanza de la Atocha y como consecuencia de la reunión internacional de Eurocomunismo, comenzó a ser popular entre los españoles. Por todo ello, Suárez no tuvo más remedio que legalizarlo y los grupos militantes no se confundiaron tanto.

Suárez, después de lograr varias reformas, anunció su candidatura. La mayoría del pueblo no se opuso a la misma, Ésto demuestra que ni la oposición democrática ni los reformistas fueron los protagonistas principales de la transición sino Suárez. Suárez y UCD ganaron las elecciones, pero no obtuvieron la mayoría absoluta Por eso Suárez, despuśs de las elecciones, tuvo que colaborar con la ex-oposición democrática. La transición española aun no estaba acabada en este momento porque faltaba elaborar la constitución.

 

Número 23 (diciembre 2009)

 

Las Cortes de Castilla en la Edad Moderna en tiempos de Felipe II : Análisis de una institución

por Kana Kitahama

A partir de la década de 1970 la historiografía ha renovado los estudios sobre las Cortes de Castilla demostrando la importancia que tuvieron en la gobernación hacendística del Reino. Las investigaciones de varios historiadores han subrayado las complejas relaciones que se tejieron a este respecto entre la Monarquía, las Cortes y las ciudades de la Corona de Castilla que tenían voto en ellas. Sin embargo, cabe pensar que en estos estudios de las Cortes todavía quedan unos problemas a los que los historiadores han prestado menos atención. La razón está en que muchos de ellos se han concentrado en los debates que tuvieron lugar en las Cortes para obtener la aprobación de los servicios, sobre todo el de "los Millones" y su influencia en el Reino, pero apenas si se ha estudiado el problema desde una perspectiva institucional sobre las Cortes. En consecuencia, el objetivo que se pretende aquí es estudiar las Cortes de Castilla desde este punto de vista, a fin de comprender su funcionamiento, basándonos en Cortes de los Antiguos Reinos de León y de Castilla, en Actas de las Cortes de Castilla y en la Nueva Recopilación.

Según la Nueva Recopilación, la definición de la naturaleza y las funciones de las Cortes resultan ambiguas. Además convocar las Cortes no era obligatorio sino regalía, por eso se celebraron cuando el rey lo estimaba conveniente. Antes del año 1570 la duración de las Cortes era corta, menos de un año. Sin embargo, a partir de este año casi todas las Cortes duraban más de un año, sobre todo las Cortes de 1592-98 que se prolongaron durante más de seis años. El período en que las Cortes empezaron a durar más coincide con la guerra de los Países Bajos y con la rebelión de los moriscos de Granada. Contra éstas el rey necesitó dinero, y dependió de los servicios cada vez más. Por eso, se puede decir que una de las causas de estas prolongaciones sería la dependencia mayor de los servicios, que solamente se podían conceder y aprobar en las Cortes. Por otro lado, aprovechando esta situación, las Cortes y las ciudades que tenían voto en ellas intentaron que la Monarquía les hiciera concesiones en el campo fiscal. Con esta tendencia convocar las Cortes costó más y se convirtieron en una preocupación para la Monarquía.

La Nueva Recopilación no trae legislación alguna sobre el número de ciudades que tenían voto en Cortes. A mediados del siglo XIV más de cincuenta ciudades enviaron sus representantes a las Cortes, pero en 1480 se limitó su número a 17 ciudades, lo que, tras la conquista de Granada, se elevó a 18. La distribución territorial de estas 18 ciudades era muy desigual, porque la mitad de ellas estaban en Castilla la Vieja. Además, muchas otras ciudades y provincias, por ejemplo Galicia, Asturias y Extremadura, no tenían voto en Cortes. Las 18 ciudades querían monopolizar este derecho y otras conseguirlo, a medida que la importancia de las Cortes en la fiscalidad de los servicios aumentaba. Entre estas 18 ciudades sólo 7, que eran "cabeza de reino", tenían puesto fijo. Las demás no lo tenían, y en el momento de empezar las Cortes lo decidían por sorteo. Por este orden todas las ciudades actuaron, hablaron y votaron. Sin embargo, los conflictos protocolarios, sobre todo cuál ocuparía el primer puesto de las Cortes entre Burgos y Toledo, ocurrieron con frecuencia. Durante la Edad Moderna, este conflicto entre Burgos y Toledo se resolvió por mandato del rey, aprobando a Burgos su primer puesto y ofreciendo a Toledo un tratamiento especial. Las ciudades pensaban que su orden dentro de las Cortes significaba su importancia dentro del Reino. De estos hechos se puede deducir que tener voto en las Cortes significaba dos cosas: obtener ventajas en el campo fiscal y demostrar su preeminencia sobre otras ciudades.

El número de procuradores que enviaba cada ciudad no tuvo límite hasta 1429. En este año se determinó su número a dos. Sin embargo, no había una norma general para la elección de los dos procuradores, y cada ciudad podía elegirlos libremente. La manera más utilizada era elegirlos por sorteo entre los regidores, excluyendo a los regidores que se habían elegido ya en las Cortes anteriores. En algunas ciudades, uno por sorteo entre los regidores, y otro por sorteo entre los jurados o los hidalgos-caballeros. Soria y Valladolid elegían sus dos procuradores por linajes concretos, y sus ciudades no podían intervenir en las elecciones. Hasta 1625, entre los treinta y seis procuradores que participaron en cada Cortes, fueron 26 regidores, 2 jurados y 8 caballeros. Se puede decir que era una asamblea de muy reducida dimensión y bastante homogénea. Los procuradores pensaban que los mercaderes, los artesanos y las personas que no vivían en su ciudad no podían ser regidores ni procuradores. En las Cortes se repite la opinión de que estas personas no eran dignas para desempeñar el cargo, los procuradores intentaron excluirles para monopolizar regidorías y procuradurías entre las oligarquías ya establecidas en cada ciudad. Sin embargo, la Monarquía intentó intervenir y controlar las elecciones de procuradores por permitir renuncias o por mandar que se eligieran los oficiales de la Corte como procuradores.

En las Cortes de 1563 se empezó a levantar actas detalladas. Basándonos en las actas a partir de este año, y en un ceremonial que se llamó "orden de celebrar" y que se hizo durante las últimas Cortes del reinado de Felipe II, se puede reconstruir el procedimiento de la celebración y debate en las Cortes: el rey manda la carta de convocatoria a las ciudades, y a los corregidores de estas ciudades la minuta del poder que cada ciudad va a dar a sus procuradores. Cuando los procuradores se juntan, el presidente de las Cortes examina los poderes que cada uno trae en su posada. Luego el presidente y los procuradores organizan la comitiva y van al Palacio Real. Allí se hace la proposición regia. Ellos vuelven a la sala de Cortes, los procuradores hacen el juramento de mantener el secreto y el presidente hace la segunda proposición. Después de salir el presidente, los procuradores determinan el orden de votar y empiezan a discutir. Después de debatir durante varias sesiones, los procuradores otorgan los servicios y el encabezamiento general. Luego las Cortes se disuelven por el mandato del rey. Aunque las sesiones se prolongaron cada vez más, las Cortes mantuvieron este procedimiento sin grandes cambios hasta las Cortes de 1660-64.

 

Las controversias de los estatutos de limpieza de sangre en la Castilla de la segunda mitad del siglo XVI: Un estudio acerca del Tratado de Gaspar de Uceda (1586)

por Masao Hisaki

Los estatutos de limpieza de sangre en la España moderna, que excluyeron a los conversos y sus descendientes, se han estudiado como una clave del problema converso. Aunque hasta la primera mitad del siglo XX se habían estimado exclusivamente en su carácter religioso, desde la década de 1950 se ha atendido a sus conflictos sociales y económicos. Actualmente, la corriente dominante del estudio es en el campo de la historia social.

La otra corriente es el estudio de controversias representado por Albert A. Sicroff (1960). Las controversias sobre los estatutos se hacían siempre cuando se establecieron los estatutos a partir del primero: la Sentencia-Estatuto en Toledo (1449). Sobre todo después de la adopción en el cabildo catedralicio de Toledo (1547) y durante la segunda mitad del siglo XVI, los intelectuales, principalmente los frailes, daban activamente sus opiniones por medio de sus obras. Sin embargo, a estos materiales se les ha prestado poca atención fuera de enfocar sus argumentos teológicos y acentuar su espíritu tolerante.

En la presente nota, se intenta revalorizar el estudio de controversias a través de la introducción de un documento: el Tratado del franciscano Gaspar de Uceda (1586). La ventaja de utilizarlo consiste en la estructura del mismo, que consta de dos partes salvo el prólogo y la última parte que equivale a un epílogo. La primera parte está formada por las siete "razones" y la segunda por los diez "argumentos", en los que el autor no sólo presenta las opiniones conformes con él mismo sino con sus adversarios. Por consiguiente, este Tratado se puede leer como una especie de compilación de los discursos contemporáneos acerca de los estatutos.

Es seguro que una buena parte del contenido se constituye por los argumentos teológicos. Se pueden clasificar en tres categorías:

1) La interpretación de las Sagradas Escrituras (la primera "razón" de la primera parte y los primeros cinco "argumentos" de la segunda parte): alegando los episodios bíblicos, por ejemplo, en el Génesis, las Cartas de San Pablo, el éxodo y el Deuteronomio, el autor discute si los estatutos son apropiados a ellos o no.

2) El derecho canónico y las decisiones de los concilios (la segunda "razón" de la primera parte y los sexto, séptimo y octavo "argumentos" de la segunda parte): la argumentación del autor es que estas reglas no permiten que se discrimine a los conversos de los cristianos viejos.

3) Las opiniones y acciones de los precursores eclesiásticos (las sexta y séptima "razones" de la primera parte): citando los discursos de los apóstoles, los mártires, los doctores eclesiásticos y los fundadores de varias órdenes religiosas, el autor dice en qué les contravienen los estatutos.

Basado en dichos fundamentos teológicos, el autor insiste en que los conversos bautizados y practicantes no son ya judíos sino cristianos verdaderos y los estatutos son injustos. El punto esencial de su argumento es la relación de unas nociones: linaje, fe y virtud. Él da más importancia a la fe actual que al linaje y dice que el buen linaje no puede ser una virtud y que solo puede serlo la buena fe.

Sin embargo, no todos sus discursos se consideran como teológicos. El Tratado incluye la íptica más social y práctica. Para aclararla, ponemos la cuarta categoría (las tercera, cuarta y quinta "razones" de la primera parte y el noveno "argumento" de la segunda parte). Aquí el autor reprocha a aquellos que se aferran al linaje, es decir, los impulsores de los estatutos. En su juicio, ellos se mueven por la ambición de obtener el honor, y para colmo no lo buscan por la virtud sino por el linaje. Además, Uceda no se considera del todo como un llamado tolerantista. Es seguro que muestra su actitud contra los abusos de los estatutos, pero él no niega los estatutos propios sino que los admite con una condición. Su propuesta es que se ponga alguna limitación de plazo: concretamente cuatro generaciones.

Aunque esta idea no es sólo de Uceda sino de los otros autores contemporáneos, en el fondo de ésta hay una mentalidad del linaje. La noción del linaje y su sucesión tiene relaciones estrechas con el concepto estamental. En las Siete Partidas de Alfonso X, por ejemplo, se define cuál es la condición para pertenecer a la nobleza. Según éstas, el linaje es uno de los principales requisitos para justificar la nobleza de alguna persona y necesita probarse que sucede durante cuatro generaciones. El linaje, antes de cuestionarse en los estatutos, se valorarizaba y combinaba de manera inseparable con la estructura social.

Por lo tanto, los discursos en los estatutos de limpieza de sangre y sus controversias tienen que examinarse en contextos más amplios que en el problema converso.

 

La política de inmigración en España y los sindicatos: En torno al proceso de normalización de los inmigrantes irregulares en 2005

por Haruna Fukasawa

A partir de la segunda mitad de los a?os ochenta, España experimenta un ritmo acelerado de inmigración. Después de su incorporación a la Comunidad Europea y tras su crecimiento económico en la segunda mitad de los años noventa, España se convierte en un importante receptor de inmigrantes. Finalmente, en el año 2005 el gobierno español decide adoptar una política migratoria emprendiendo una normalización a gran escala de los trabajadores extranjeros.

El objetivo de este estudio es analizar el carácter del proceso político que concluyó en esta normalización. En particular, se enfoca en el papel que desempeñaron los sindicatos laborales en esta negociación.

Los sindicatos han abordado el tema de la política de inmigración a favor de los inmigrantes, movidos por el hecho de que los españoles fueron emigrantes también hasta hace unas décadas y como método de prevención ante la explotación laboral. Por otra parte, los sindicatos se han mostrado preocupados ante la expansión de una economía sumergida, donde se suponía estaban atrapados la mayoría de los inmigrantes irregulares, hecho que afectaba cada vez más a la economía española.

En los aspectos sociales, durante el periodo entre los años 2000 y 2001, España poseía una estructura demográfica inmigratoria plural, que llegó a tener más de un millón de inmigrantes. Esta situación produjo, junto al crecimiento de los incidentes con inmigrantes, un acusado aumento en la opinión de la mayoría de los españoles de que la problemática de la inmigración era importante. Por otra parte, la respuesta del gobierno del Partido Popular (PP) fue aplicar una regularización más severa en la Ley de Extranjería y esto desencadenó, consecuentemente, una respuesta crítica de diversos agentes sociales que tenían más simpatías hacia los inmigrantes.

En el marco de esta situación, en febrero de 2004, justo antes de las elecciones generales, los dos sindicatos m?s destacados, la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO), entregaron ante el nuevo gobierno una declaración conjunta, en donde se reivindicaron los requisitos y las propuestas para una política de inmigración. UGT y CCOO ya contaban con Departamentos de Inmigración desde los años ochenta y luchaban para proteger los derechos de los inmigrantes. Las demandas en esta declaración fueron la instauración del diálogo social sobre el tema de la inmigración, las políticas y medios que favorecieran una gestión transparente y ágil de la inmigración laboral, la regularidad en el ámbito laboral, y un tratamiento de las bolsas de irregularidad en el ámbito laboral. Se destacó, sobre todo, una solución al problema de la inmigración irregular.

Cuando ganó el Partido Socialista Obrero Español(PSOE), en los comicios de marzo de 2004, se convocó la Comisión Laboral Tripartita de Inmigración, formada por el gobierno, los empresarios y los sindicatos. El PSOE había prometido a los sindicatos adoptar sus reivindicaciones en caso de victoria electoral. Así, hay que destacar que en aquel momento se llevó a cabo por primera vez un diálogo social con el tema de la inmigración. Además, la carencia de una política de inmigración definida por parte del gobierno entrante y la estrecha relación que venía manteniendo con los sindicatos desencadenó que muchas secciones del Nuevo Reglamento de la Ley de Extranjería de diciembre de 2004 incorporasen las reivindicaciones sindicales propuestas en febrero. El punto más destacado fue la normalización de los inmigrantes irregulares por medio del sistema del "arraigo" laboral y social.

Podemos decir que el diálogo social y la presencia de los sindicatos fueron los motores clave para la realización de la normalización que se produjo en el año 2005. Las tres partes firmantes creían que se necesitaban trabajadores extranjeros en el mercado laboral español, pero que sólo se debía recibir a aquellos que poseyeran una situación legal. Por lo tanto, sería un error pensar que el PSOE estaba desarrollando una política de tolerancia hacia los inmigrantes, más bien podría ser entendido como una forma de resolver el problema de la demanda del mercado laboral y la economía sumergida.

A modo de conclusión, podemos decir que el papel de los sindicatos fue indispensable para lograr el proceso de normalización de la inmigración. En este sentido, este proceso debe entenderse como una política migratoria "receptora", pero basada en la situación social en la que vivía España. De hecho, es un error pensar que el PSOE estaba actuando de manera "receptora", sino que su política poseía un trasfondo de la extensión de la economía sumergida y sus vértices se asentaban en las negociaciones que llevó a cabo con los distintos grupos empresariales y los sindicatos. Asimismo, esta investigación revela que la política migratoria del nuevo gobierno permitió la normalización de los inmigrantes irregulares, y después, se enfocó en recibir a los inmigrantes regularizando su entrada.

 

Número 24 (diciembre 2010)

 

La Teoría de la Defensa de Cuba por Francisco Pi y Margall y su comprensión histórica

por Nobuhiko Kikuchi

El presente escrito analiza las actividades de la defensa de Cuba desarrolladas por el republicano federalista español del siglo XIX, Francisco Pi y Margall, así como las teorías que aparecieron con ellas, y lleva a cabo un estudio de su significado.

 

Pi y Margall es conocido por su defensa de la autonomía de la colonia, que expresó en la revista “El Nuevo Regimén”, el trabajo de su último año, y por su posterior apoyo a la independencia. Sin embargo, los estudios anteriores referidos a estas teorías se limitan a señalar su defensa de las colonias desde la perspectiva federalista que había estado promoviendo hasta entonces.

 

En el presente escrito, para romper la barrera de estas investigaciones, se aclara el significado de su discusión de la defensa de Cuba a partir de una comparación ideológica entre el autonomista y el independentista desde el punto de vista de la comprensión histórica, que se convirtió en uno de los apoyos de su federalismo. A continuación se expone un resumen de cada capítulo.

 

En el capítulo 1, desde un punto de vista autonomista, se lleva a cabo una comparación ideológica entre Rafael María de Labra y Pi y Margall; asimismo se analizan los fundamentos y las características del autonomismo de Pi y Margall. Por consiguiente, se pone en claro su pensamiento de autodeterminación de los pueblos, a partir del autonomismo que promovía desde su perspectiva federalista hasta ese momento, y sus fundamentos, junto a su opinión de poner fin a las misiones de civilización de la colonia que existía desde hacía 400 años.

 

En el capítulo 2, se realiza una comparación de las ideologías de independencia entre Pi y Margall y el independentista cubano José Martí. Como resultado, se sabe que Pi y Margall negó a España basándose en la historia del pasado gobierno colonialista que duró 400 años y la historia de la matanza de indígenas, y, además, que intentó que Estados Unidos, y no España, se hiciera cargo de Cuba posteriormente, por su apoyo a la expansión federalista de los Estados Unidos de América. Se señala también que, para evitar que España volviera a entrar en guerra, se piensa en que fue necesario despertar de la ilusión del nacionalismo a partir de la redacción de la “Verdadera Historia”.

 

En el capítulo 3, se refleja la anteriormente citada “Verdadera Historia” en la obra póstuma Historia de la España del siglo XIX, como comprensión de la historia relacionada con la teoría de la defensa de Cuba de Pi y Margall. A partir de la utilización de esta obra, junto con otros documentos históricos de la misma época, se aclara que él consideró el siglo XIX como el siglo de las guerras, que pensaba que el nacionalismo que estaba funcionando era el que había sintetizado el imperio español en su unificación por esta causa, y comentaba que este nacionalismo tenía su origen en la errónea comprensión histórica de la gloria de la nación a partir del siglo XVI. Además, él pensaba que debían considerarse las diferentes guerras que surgieron en el siglo XIX, no como movimientos independentistas de ciertas regiones que aspiraban a destruir España, sino como movimientos nacionales de regiones que trataban de configurar una nación española en cada una de ellas a partir de la Guerra de Independencia. Esto es precisamente la comprensión de la “Verdadera Historia” y él consideró la historia de los pueblos españolas del siglo XIX como una historia plural que encarnó tanto la diversificación como la unificación. 

 

Como fruto de los estudios anteriormente citados, se exponen las siguientes conclusiones de los resultados del análisis de la discción de la defensa de Cuba y su significado. (1) Sus argumentaciones sobre el autonomismo de Cuba estuvieron basadas en su pensamiento de la autodeterminación de los pueblos y la comprensión histórica de los 400 años transcurridos desde el descubrimiento del Nuevo Mundo por España; (2) su posterior apoyo a la independencia estuvo basado en su afirmación de la expansión del federalismo de los Estados Unidos de América, al mismo tiempo que criticaba a España; (3) como causa de las actividades en defensa de Cuba, su comprensión de la plural historia nacional queda aclarada en la obra póstuma Historia de la España del siglo XIX, para salvar a España del nacionalismo que pretendía reunir unificadamente el imperio español.

 

Las ciudades comerciales y las Cortes de Castilla en el siglo XVI: la navegación del Tajo (1581-1588)

por Shunta Uchimura

Después de la unión entre España y Portugal en 1580, Felipe II decidió hacer navegable el Tajo desde Toledo hasta Lisboa. En el presente ensayo, analizamos este proyecto en la década de 1580 desde el punto de vista de las ciudades comerciales y las Cortes de Castilla.

 

En la estructura comercial castellana existía el problema del coste de transportar los bienes, ya que en Castilla no había vías fluviales salvo el Guadalquivir hasta Sevilla. Por tanto, al comerciar entre las provincias interiores y litorales los comerciantes castellanos de la Edad Moderna tenían que pagar gastos de transporte más caros que en otros países europeos que sí contaban con ríos navegables. Ante esta situación, el ingeniero italiano Antonelli presentó a Felipe II el plan para hacer navegables todos los ríos ibéricos con el intento de la unión económica entre todos los reinos ibéricos a través de una red fluvial como la de Francia. La navegación del Tajo fue la primera etapa de este proyecto y en 1581 se iniciaron las obras para su navegabilidad.

 

Según las Actas de las Cortes de Castilla, entre 1584 y 1585 los procuradores de dieciocho ciudades en las Cortes de Castilla discutieron sobre la ayuda financiera a dichas obras. En esta discusión podemos distinguir los tres siguientes bandos:

 

1) Uno fue Sevilla que tomó una actitud absolutamente en contra del plan de hacer navegables el Tajo y otros ríos. Sevilla no admitió este proyecto, ya que en el Guadalquivir los barcos marítimos podían navegar hasta su ciudad. Además, ante la posibilidad de que las ciudades interiores pudieran comerciar directamente con los países extranjeros y las colonias americanas por el Tajo navegable, Sevilla tenía miedo de perder su privilegiado monopolio del comercio con América.

2) El segundo bando fue constituido por cuatro ciudades de Castilla la Nueva. Estas ciudades están cerca del Tajo y apoyaban totalmente un comercio libre en el que todas las ciudades interiores pudieran comerciar tanto con los países europeos como con América y Asia sin ninguna limitación.

3) Pero, el bando más poderoso estaba compuesto por las ciudades dirigidas por Burgos. Fueron nueve ciudades de Castilla la Vieja, dos de Andalucía, y Murcia. Estas ciudades sustentaron la ayuda financiera para la navegabilidad del Tajo, porque este intento era el primer paso para hacer navegables todos los ríos ibéricos, como el Duero en Castilla la Vieja y el curso alto del Guadalquivir en Andalucía. Sin embargo, el procurador burgalés exigió como condición indispensable una limitación al comercio futuro por el Tajo para mantener la vinculación económica de Burgos y otras ciudades cerca del Duero con la Europa noroeste. Es decir, a cambio de una oferta económica, este bando demandó que el comercio por el Tajo navegable podía tratar solamente los productos portugueses e indianos orientales que hasta entonces habían sido transportados de Portugal a Castilla por transporte terrestre. En otras palabras, la demanda de este bando significó la negación del comercio sin limitación y el mantenimiento de la división del comercio castellano (Castilla la Vieja con la Europa noroeste, Castilla la Nueva con Portugal y Asia, y Andalucía con América). Como consecuencia del voto final, las Cortes de Castilla aprobaron la opinión de Burgos que unió la oferta del dinero con la limitación del comercio por el Tajo.

 

A través de esta discusión, podemos mostrar dos características de las ciudades comerciales y las Cortes a finales del siglo XVI. En primer lugar, las Cortes de Castilla en ese momento pudieron llegar a un acuerdo voluntario gracias al debate entre las ciudades comerciales, aunque en este caso Sevilla y las ciudades de Castilla la Nueva se desilusionaron por el resultado. En segundo lugar, las ciudades con voto en las Cortes tenían poderes privilegiados en la Corona de Castilla que monopolizaban la competencia de decidir los servicios financieros y su reparto en todo el país. En este sentido, la discusión sobre la navegabilidad de todos los ríos ibéricos nos muestra que dieciocho ciudades comerciales importantes ocuparon el derecho de decidir la voluntad como la comunidad política del “Reino”, en palabras de la época. Al contrario, en este caso otras ciudades menores y otros tipos de corporaciones no pudieron participar en el debate para decidir el futuro del comercio castellano y sólo les pidieron un lote financiero a cada una. A saber, gracias a los hechos sobre la navegabilidad de los ríos ibéricos, podemos ver la naturaleza de la estructura política castellana en la que dieciocho ciudades con voto en las Cortes de Castilla disfrutaron el poder privilegiado bajo la realeza, aunque el proyecto mismo fracasó ya en la década de 1590.


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